Nov 11, 2011

Posted by in asides, Blog, Featured Articles | 3 Comments

1a. DE CORINTIOS

Share Button

EL USO CORRECTO DE LOS DONES ESPIRITUALES EN LA IGLESIA

Serie de Estudios sobre Primera de Corintios Cap. 12:1-31

I. El problema de Corinto con los dones Cuando comenzamos a estudiar esta carta explicamos que uno de los problemas de los corintios era con relación al uso de los dones espirituales. Pablo reconoce que ellos habían sido bendecidos con abundancia de dones espirituales (1:4-7). El problema consistía en que estaban utilizando los dones de manera incorrecta y les estaban dando más importancia a ciertos dones espirituales que a otros aspectos más importantes en la iglesia.

¿Pero qué son en realidad los dones espirituales? La palabra “don” proviene del griego “carisma” que significa un regalo de Dios. Los dones son capacidades espirituales que Dios reparte a los creyentes con el fin de equiparlos para la obra del ministerio, para el servicio. La Escritura nos muestra que hay diversos dones. Podemos encontrar la lista de los dones en dos pasajes principales: Romanos 12:6-8, y la lista de 1 de Corintios 12:8-10.

Estos dones espirituales son repartidos según la voluntad de Dios por el Espíritu Santo y su propósito principal es la edificación de la iglesia y la gloria de Dios. Jamás son dados para exaltar o engrandecer a la persona que los ejerce. Sin embargo los corintios se jactaban porque tenían ciertos dones que en realidad no eran los dones más importantes.

II. Dones diferentes, un mismo propósito.
Pablo desea en esta sección de su carta dejar claro que aunque hay diversidad de dones, todos tienen un mismo origen y un mismo fin. El Espíritu Santo es el que hace todas las cosas a través de los creyentes (12:6). Por lo tanto, siendo un mismo Espíritu y no muchos, se supone que haya unidad y acuerdo en los que ejercen los dones. Se supone también que los que ejercen dones verdaderos, glorifiquen y exalten a Cristo, y no a sí mismos.

Hoy día sucede algo parecido en algunas iglesias. Hay quienes se sienten superiores o más espirituales que los demás porque tienen ciertos dones. Pero la realidad es que el don es del Espíritu, no del hombre. Es decir, los que lo ejercen son simples instrumentos. El don no proviene de ninguna capacidad de la persona, sino de la gracia de Dios.

Pablo enumera algunos dones en este capítulo. Veamos en lo que consisten estos dones:
1. Palabra de sabiduría: la persona es dotada con una sabiduría especial para aconsejar y compartir con otros las verdades del Evangelio.

2. Palabra de Ciencia o conocimiento: el creyente es dotado con un cono- cimiento especial de las doctrinas de la fe cristiana y los deberes de la fe.

3. Fe: es dotado con una medida de fe más allá de la usual. Anima y estimula a otros a confiar plenamente en el Señor.

4. Dones de sanidades: el que recibe este don es usado de manera especial por el Espíritu para orar por los enfermos y que sean sanados.

5. Milagros: es usado de manera especial en otros milagros aparte de las sanidades físicas.

6. Profecía: comunicar al pueblo la voluntad de Dios. Exponer la verdad de Dios.

7. Discernimiento de espíritus: la persona es capacitada sobrenaturalmente para discernir si hay espíritus de maldad y engaño.

8. Géneros de lenguas: capacidad espiritual de hablar en un lenguaje des- conocido.

9. Interpretación de lenguas: la capacidad sobrenatural de interpretar lenguajes desconocidos.

¿Están vigentes estos dones para este tiempo presente? Algunos afirman que muchos de estos dones ya no están operantes hoy día, ya que fueron necesarios en tiempos donde el canon de la Biblia no se había completado y la iglesia no tenía la revelación completa de la Palabra. Nuestra iglesia sostiene en su confesión de fe que creemos en que todos los dones espirituales están presentes hoy, sin embargo, ninguno de ellos reemplaza la autoridad de la Escritura. Los creyentes seguimos la Palabra, no los dones.

También creemos que no todos los dones son constantes; esto es, no se manifiestan todo el tiempo, sino bajo situaciones muy particulares. Por ejemplo, el don de lenguas tiene la función principal de comunicar las verdades de Dios a personas con un idioma diferente, como ocurrió en los Hechos (Hech. 2:5-11).
Si todos hablamos un mismo idioma y nos entendemos, este don no es tan necesario.

III. La diversidad y unidad del cuerpo

En esta sección de los versículos 12-27 el apóstol Pablo hace una maravillosa analogía entre la iglesia de Cristo y un cuerpo humano. A pesar de que cada miembro del cuerpo es diferente y tiene una función específica, sin embargo todos los miembros están unidos y se ayudad mutuamente para beneficio del cuerpo entero. Así mismo debe funcionar la iglesia cristiana. Somos muchos y todos diferentes y con distintas capacidades y dones. Sin embargo, todos debemos funcionar en unidad y para el bien de todo el cuerpo, no como entes aislados e independientes. Esto implica cuidarnos mutuamente, ayudarnos mutuamente y edificarnos mutuamente.

Los dones espirituales encajan dentro de este modelo del cuerpo. Hay dones distintos, pero todos cumplen la misma función: la edificación de todo el cuerpo en conjunto. Uno no elige el don que quiere tener, sino que el Espíritu Santo mismo nos otorga los dones que él quiere, según el propósito particular para lo que quiere utilizarnos.

IV. El problema con el don de lenguas
De todos los dones espirituales el que mayores conflictos estaba provocando era el uso que se le daba al don de lenguas. Por eso Pablo tendrá que dedicar toda una sección (que estudiaremos luego) para corregir los abusos del don de lenguas. Los corintios le daban tanta importancia a este don, que le estaban restando importancia a la enseñanza de la Palabra. La iglesia se había convertido en un caos donde ya no podía entenderse lo que se hablaba.

Hoy día también existen grupos que sacan de contexto la importancia del don de lenguas. Enseñan algunos que toda persona tiene que procurar una “segunda experiencia” para recibir al Espíritu Santo, y la señal de haberlo recibido es que el creyente sale hablando en lenguas extrañas. Pero esto no es bíblico. Recibimos al Espíritu en el momento en que nos convertimos (Ef. 1:13), no en una experiencia posterior a la conversión. En segundo lugar, la evidencia de que una vida tiene al Espíritu es por el fruto del Espíritu, no por dones de ninguna índole. Y en tercer lugar, Pablo es claro en que no todos reciben este don, porque hay muchos otros (1 Co. 12:28-31). En la próxima lección abundaremos más sobre este tema.

___________________________________________________________

LA SUPREMACÍA DEL AMOR
Serie de Estudios sobre Primera de Corintios: Cap. 13:1-13

I. Por encima de todos los dones.
En la pasada lección estuvimos estudiando acerca de los dones espirituales que han sido dados al cuerpo de Cristo para edificación de toda la iglesia. Como hemos visto ya, los corintios se sentían muy espirituales porque tenían estos dones, y en especial porque sobresalían entre todos ellos el don de hablar en lenguas. Pablo les deja ver de manera clara que hay muchos dones y que algunos de ellos producen mayor edificación a la iglesia que otros (1 Co. 12:31).

Sin embargo, la medida correcta de la espiritualidad y la bendición en una iglesia no se mide a base de los dones sobrenaturales. El problema de los corintios era que a pesar de tener los dones del Espíritu, Pablo les llamó carnales e inmaduros porque no eran capaces de amarse y tolerarse los unos a los otros (1 Co. 3:1-4). A la iglesia de Corinto le faltaba lo más importante; el camino más excelente: el amor de Cristo.

Lo mismo sucede hoy día en algunas iglesias. Hay mucho orgullo y jactancia porque tienen dones, un hermoso edificio, un gran programa semanal, pero falta lo que es más importante para Dios sin lo cual todo lo demás no sirve de nada.

II. Sin el amor, nada sirve
Pablo comienza este capítulo utilizando la exageración como medio para hacerle ver a los corintios la supremacía del amor sobre todas las cosas en la iglesia. Primero comienza diciendo: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas” Es decir, si pudiese hablar todas las lenguas del mundo y aún el idioma de los ángeles, pero carezco de amor, soy simplemente un objeto que emite ruido. En otras palabras, mis sonidos realmente son ruidos molestos que producen estorbo, más que edificación. Luego Pablo hace lo mismo con la profecía y el conocimiento, el entregar todos los bienes para los pobres y el martirio. Note que las cuatro cosas que Pablo menciona aquí son buenas y positivas. Sin embargo, cuando ninguna de ellas va enmarcada en el amor, no tienen valor alguno.

Las personas pueden hacer muchas cosas por muchos motivos diversos que no provienen del amor. Inclusive podemos hacer grandes obras de caridad con el simple propósito de ser reconocidos y admirados por las demás personas. Hasta podemos hacer grandes cosas en la iglesia como predicar, cantar, tocar instrumentos, involucrarnos en ministerios diversos, pero si no lo hacemos en el amor de Cristo, con el corazón correcto, estamos perdiendo el tiempo. En otros pasajes de la Escritura se nos enseña cómo es que debemos servir a los demás y ejercer nuestras funciones en el cuerpo de Cristo (Fil. 2:3-4, Col. 3:12-14, 17).

Jesús no dijo “por los dones los conoceréis” sino “por el fruto los conoceréis”. La medida correcta de la madurez espiritual del creyente es el fruto del Espíritu, como él mismo lo declaró en Lc. 6:44. Ese fruto tiene varias características (el fruto es uno solo), que se describen en Gálatas 5:22-23. De modo que la evidencia inequívoca de un creyente maduro y espiritual es cuánto su vida refleja y manifiesta el carácter de Cristo. Si la iglesia de hoy entendiera esto, se evitarían muchos problemas y situaciones que afectan al cuerpo de Cristo.

III. Características del amor
Los versículos del 3 al 7 de 1 de Corintios son de los más hermosos y emotivos en toda la Biblia. Muchas personas los utilizan para colocarlos en las paredes, en cuadros y pergaminos como una descripción poética y romántica del amor. Hasta las parejas enamoradas los recitan para referirse al amor que los une. Sin embargo, el apóstol Pablo está realmente haciendo aquí una descripción del perfil de cierta clase de amor en especial, que no es muy común en nuestros tiempos.

El Nuevo Testamento emplea tres palabras diferentes en el griego para describir tres clases distintas de amor: el eros, el fileo y el ágape. El eros es el amor físico, la pasión y el deseo manifestado en la sexualidad humana. El fileo es un amor más elevado que el anterior. Es el cariño y afecto que se siente hacia el amigo o hacia el familiar. Sin embargo, el amor que se describe en 1 de Corintios 13 es el ágape. Es la forma más elevada y desinteresada del amor, ya que implica una entrega total, un darse por ente- ro sin esperar recibir nada a cambio. Es el amor que no espera ser recompensado ni correspondido para ser manifestado. Esta clase de amor solo proviene de Dios y se manifiesta en el creyente cuando el Espíritu Santo le llena y le satura de su gracia; no puede ser producido por la naturaleza carnal.

Si vemos la descripción de este amor ágape es un amor muy especial. Todo lo que procura para los demás es el bien, aún cuando no reciba a cambio el mismo trato. Es un amor que no guarda rencor, y está dispuesto a sufrir y soportar. Cuando en una iglesia abunda esta clase de amor, los creyentes son capaces de perdonarse, soportarse y amarse aún a pesar de los defectos y faltas que hay entre ellos. Cuando una persona dice que ama, pero guarda rencor en su corazón, envidia o jactancia, obviamente no se trata de un amor incondicional, ágape.

IV. Todo dejará de ser, excepto el amor Pablo quiere resaltar la importancia del amor haciéndole ver a los corintios que solo una cosa habrá de permanecer cuando venga lo perfecto: el amor. ¿Y qué es lo perfecto? Algunos intérpretes sostienen que “lo perfecto” se refiere a la revelación completa de las Escrituras. Es decir, que cuando se completara el canon de los libros de la Biblia, entonces ya no seria necesaria ni la ciencia, ni la profecía, ni las lenguas. Sin embargo, la interpretación más aceptada es que “lo perfecto” se refiere más bien al estado de perfección que vendrá tras la venida del Señor.

La idea de Pablo con este pasaje es que todo lo demás acabará, pero el amor seguirá siendo una realidad aún en la gloria celestial. Esto obviamente manifiesta la enorme importancia de esta cualidad.

La iglesia de hoy necesita reconocer la importancia del amor como la característica más importante de toda congregación cristiana. Pero ese amor no puede ser de boca solamente, o algo teórico, sino un amor real, práctico y manifiesto. ¿Y cómo se manifiesta ese amor en la iglesia? En el trato entre los hermanos, en el servicio desinteresado, en suplir las necesidades de las personas, en la misericordia, en la capacidad de perdonarse y restaurarse, en la dedicación de los lideres y en cada aspecto de la vida de una iglesia.

Jesús mismo señaló que la señal que el mundo verá como muestra de que somos verdaderos discípulos de él, es el amor manifiesto en el cuerpo de Cristo (Jn. 13:35).

________________________________________________________________

EL DON DE LENGUAS Y EL LUGAR DE LA PROFECÍA EN LA IGLESIA
Serie de Estudios sobre Primera de Corintios: Cap. 14:1-40

I. ¿Qué es la profecía?
Este capitulo es una continuación de los dos capítulos anteriores. En el capitulo 12 Pablo ha explicado que hay diversidad de dones, pero todos son dados por el Espíritu Santo con el mismo fin: la edificación de la iglesia. De manera que si todos los dones son repartidos por el mismo Espíritu, entonces todos tienen que estar en acuerdo. En el capítulo 13 Pablo explica que en la iglesia el amor tiene que ser el ingrediente esencial que mueva todo lo que se hace, porque si no es así, aún cosas tan buenas como los dones, el conocimiento y aún el servicio, no tiene valor alguno.

Ahora en este capítulo 14, Pablo va a dedicar su exposición a enseñar acerca del uso correcto del don de lenguas en la iglesia, y la superioridad de la exposición entendible de las Escrituras por encima de cualquier otra expresión sobrenatural. A esta exposición o proclamación del consejo de Dios Pablo le llama “profecía”. Hoy día cuando escuchamos esta palabra inmediatamente nos viene a la mente la predicción de eventos futuros o la capacidad espiritual de saber lo que habrá de suceder en el mañana. Sin embargo, en términos generales la “profecía” es la proclamación, enseñanza y exposición de la Palabra de Dios. Puede incluir el anunciar eventos futuros, pero no es eso lo primordial en lo que es “profecía”.

Por eso, cuando Pablo comienza diciendo “seguid el amor y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”, está diciendo que lo más importante para la edificación de la iglesia es que se proclame la verdad de las Escrituras que contienen el consejo de Dios para todo creyente.

II. El don de lenguas
Habíamos explicado anteriormente que las lenguas que se manifestaban de forma sobrenatural en la iglesia primitiva no eran sonidos sin sentido y sin significado. Eran idiomas que, fuesen humanos o no, tenían su significado e interpretación. El problema que había en Corintios era que en el culto público se levantaban hermanos a hablar en voz alta estas lenguas que los hermanos no podían entender y la iglesia no estaba siendo edificada; peor aún, los incrédulos que se acercaban tampoco podían entender lo que se estaba diciendo y como resultado de ello salían confundidos de la iglesia. La realidad era que el asunto ya se había convertido en una competencia del más “espiritual” que hablara más lenguas en la congregación.

El propósito original de las lenguas era llevar el mensaje de Dios a personas que no hablaban el lenguaje común. Era señal a los incrédulos de que Dios estaba realmente en el asunto (14:22). Sin embargo, los corintios convirtieron este don tan necesario en un elemento místico que estaba causando divisiones y contiendas en la iglesia. Es triste cuando en la iglesia del Señor las cosas buenas que él nos da para glorificarle y bendecir a otros las utilizamos mal o las convertimos en instrumentos para contiendas y vanagloria propia. Al tener algo que otros no tienen, en lugar de reconocer que proviene de Dios para su gloria, nos jactamos o menospreciamos a otros porque no lo tienen. Se nos olvida que la gloria no es del instrumento, sino del que lo utiliza.

III. La importancia de la edificación de los creyentes
De los versículos 13-33 Pablo procede a dar una serie de instrucciones específicas para el uso correcto del don de lenguas y de la profecía en la iglesia. En primer lugar, dice que el que habla en lenguas aún privadamente, debe pedirle al Señor poderlas interpretar para él mismo ser edificado. 0 sea, que aún el que habla en estas lenguas desconocidas debe saber qué es lo que está hablando, porque sino su entendimiento quedará sin fruto.

En cuanto al culto público, cuando se reúne toda la iglesia, Pablo da unas instrucciones bien especificas. Debían hablar por turno, uno a uno, hasta tres personas solamente. Y otra persona con el don de interpretación de lenguas, debía traducir al idioma común lo que se estaba diciendo. Si no había interpretación, el que estuviera hablando en lenguas debía callarse y sentarse. De la misma manera los que estuvieran profetizando debían ser a lo más dos o tres, por turno, y el resto de la iglesia juzgar o evaluar por la palabra lo que se estaba enseñando. Todo esto tenía el propósito de evitar el caos y el desorden en la iglesia, lo cual estaba indudablemente sucediendo en Corinto.

Hoy día estas instrucciones bíblicas son ignoradas por muchas iglesias que se dicen ser carismáticas o de avivamiento. Muchas veces se habla parte en español y parte en lenguas extrañas sin interpretación. En ocasiones se habla en lenguas como una muletilla, o para demostrar que el que habla tiene “unción” o poder de Dios. Se repiten unas supuestas lenguas que son copiadas de lo que escuchan de otras personas y la gente no entiende lo que se está diciendo; no hay interpretación. Hay hasta iglesias que ofrecen unos cursos rápidos para aprender a hablar en lenguas. 0tros afirman que si un cristiano no habla en lenguas, no tiene al Espíritu Santo, cuando en realidad la Palabra dice que este es solo un don entre muchos, y Dios reparte sus dones al cuerpo como a él le place (1 Co. 12:11).

IV. La importancia de “juzgar” la profecía
Notamos que el apóstol Pablo constantemente enfatiza la necesidad de que los creyentes en la iglesia “juzguen” lo que se está proclamando o manifestando en medio de la congregación (14:29). ¿Por qué? La razón es sencilla. No todo lo que ocurre en una iglesia o a nombre de Dios proviene realmente de Dios. No podemos aceptar todo lo que escuchamos o recibimos como bueno de manera ingenua. La Palabra nos manda a probar los espíritus y a tener discernimiento. Y la regla o estándar para medir lo que proviene de Dios o no, es la sola Escritura (2 Pe. 1:19).

En el verso 34 tenemos un mandato que puede resultarnos bastante duro y machista en los tiempos actuales. Sin embargo, hay que verlo en el contexto de lo que sucedía en esta iglesia. Pablo manda a las mujeres de Corinto a estar en silencio en la iglesia y a preguntar a sus maridos si no entienden algo. Sin embargo en 1 Cor. 11:5 el mismo apóstol declara que la mujer que oraba públicamente o profetizaba en la iglesia debía cubrirse, pero no le impide hacerlo. De modo que no excluye el que la mujer se exprese en la iglesia. Seguramente algunas mujeres en Corinto estaban siendo causa de desorden, asumiendo un liderato por encima de sus esposos, mientras estos permanecían callados. Esta misma posición Pablo la expone en 1 Tim. 2:11-14. Quiere decir que el mismo orden que Dios estableció en el hogar, es el mismo que debe seguirse en la iglesia.
Hoy día tampoco esto se obedece en algunas iglesias y ha sido causa de serios problemas donde mujeres dominantes asumen un rol que realmente no les es otorgado por Dios.

Fuente: http://www.biblicaemanuel.com/escuelabiblica.htm

Posteriormente estaremos con otros capítulos de la primera epístola a los Corintios.
Dios les bendiga.

Share Button
  1. Maritza y Juan David says:

    Excelente estudio…muy edificante. AMEN.

    Dios le bendiga abundantemente.

    Saludos y bendiciones…Maritza y Juan David

  2. Juan Carlos says:

    Este tipo de estudios son los que edifican a la iglesia, pero lo lamentable es ver que muchas iglesias hacen caso omiso de lo que La Santa Palabra de Dios dice y hacen lo que ellos quieren guiados por sus propios corazones y lo que es peor en otros casos guidos por falsos ministros.
    Que Dios les bendiga

  3. excelente estudio.la Hermeneutica que utiliza es buena.solo conociendo la palabra de Dios,podemos ser de edificacion para otros.Dios les bendiga.

Leave a Reply

Optionally add an image (JPEG only)