Sep 12, 2015

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la 0ración, Intercesión y la Autoridad en Cristo .

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 Vamos a tratar en esta publicación sobre la 0ración, intercesión y la autoridad en Cristo . 

 

Debido a tanta falsa doctrina que a veces nosotros involuntariamente hemos adquirido por esta misma apostasía imperante y poco dominio de la Palabra y estudio de ella, muchas veces se tiene una confusión sobre el tema de la guerra espiritual; en ningún caso, es: decretar, declarar, pelear con demonios, etc; no, esto no es bíblico y no tiene nada que ver con lo que Dios nos ha mandado. La autoridad de Dios viene de buscar el Rostro de Dios, humillarnos ante Él y buscarle en todo momento.


[14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. (2 Cr 7.14-15)]

[(orad en todo tiempo: 18orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos (Efesios 6:18)]

Es depender en todo de Dios, consultándole (oración), clamando por las necesidades tanto personales como de los hermanos o el mundo (intercesión)

Leyendo la Palabra para la guía de Dios y Él nos hable por medio de ella (sacar filo a nuestra espada) y para que en el día malo, estar firmes (en la prueba y la aflicción) si el enemigo nos ataca al tirar sus dardos (pensamientos de derrota),  identificar y expulsar los pensamientos de inmediato. también hay otros tipos de ataques: difamación, persecución, etc, poder estar firmes, resistiendo en fe, aferrados al Señor Quien nos librara de todo y hallar fortaleza, paz y consuelo en Él.

La oración e intercesión nos servirá para estar preparados en todo tiempo. La autoridad en el creyente viene de la intimidad que tenemos con Dios por medio de la oración, estando  a cuentas con Él, buscándole con arrepentimiento, humildad y súplicas y si hay enfermedad tener la autoridad de orar por el enfermo y conforme a la voluntad de Dios ser usados como instrumentos por el Espíritu Santo, nunca va a ser por un deseo antojadizo nuestro, si no marchamos a la par con Dios podemos errar y no estar haciendo la Voluntad soberana de Dios. Nunca nos olvidemos que es Dios Quien hace toda obra, no nosotros; siervos inútiles somos si no tenemos dentro a Dios que actúe por medio de Su Espíritu Santo, sólo seremos útiles con el Espíritu Santo rigiendo y dirigiendo nuestras vidas y nosotros dependiendo de Él. Como dice la Palabra que si hacemos lo que debemos hacer en Dios de igual modo diremos:

10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. (Lucas 17:10)

 

David Wilkerson – La oración hace temblar al infierno.

 

Un modelo para la oración intercesora

Cuando Nehemías oyó decir que los muros de Jerusalén se habían derrumbado y que las puertas de la ciudad estaban consumidas por el fuego, lloró y ayunó durante varios días. La esencia de su oración, según consta en Nehemías 1:5-11, nos da un modelo práctico para la intercesión.

Alabe. Nehemías no comenzó su oración con un pedido, sino con una expresión de alabanza. De este modo, se centró en los atributos de Dios que necesitaría para reconstruir los muros. Comenzó con las dimensiones de la grandeza de Dios en lugar de las dimensiones de su problema.

Arrepiéntase. Cuando nos acercamos a la presencia de Dios inevitablemente somos conscientes de nuestra propia pecaminosidad e indignidad. Sin embargo, el arrepentimiento abre el camino y, en las palabras de Juan el Bautista, prepara “el camino del Señor“. Así que Nehemías confesó sus pecados tanto propios como los de su nación.

Pida. La oración no significa torcer el brazo de un Dios renuente, sino tocar el corazón de un Dios dispuesto a escuchar. Nehemías hizo su solicitud para la reconstrucción de los muros apelando a las promesas de Dios. Las promesas de Dios expresan su voluntad. Nehemías citó la Palabra de Dios, se basó en sus promesas, y al hacerlo, humildemente pidió la intervención y la ayuda de Dios.

Ríndase. Nehemías sabía que a veces Dios nos llama a ser parte de la respuesta a nuestras propias oraciones. Cerró su oración personal rindiéndose a los propósitos de Dios y cediendo a la fortaleza de Dios. En vez de decir “amén”, él simplemente cedió y dijo que “sí” al favor de Dios.

JAMES T. BRADFORD, Ph.D., Springfield, Missouri.

 

A. C. Dixon, pastor del Tabernáculo de Spurgeon, observó: “Cuando nos apoyamos en la organización, obtenemos lo que puede hacer la organización; cuando confiamos en la educación, obtenemos lo que puede hacer la educación; cuando confiamos en elocuencia, obtenemos lo que puede hacer la elocuencia. Pero cuando confiamos en la oración, obtenemos lo que Dios puede hacer.”

En última instancia, es “lo que Dios puede hacer” que nos da alguna esperanza de mantenernos firmes en la batalla espiritual alrededor de nosotros y contra nosotros. La afirmación de Pablo de Efesios 6:18 es que podemos prevalecer si nuestras circunstancias, nuestras experiencias, nuestros conflictos, y nuestras luchas están saturadas de oración “en todo tiempopor todos los santos“.

Pablo específicamente nos llama a llevar a cabo la oración de “intercesión”. Esto es la oración que se hace “en el Espíritu“, y que va centrada en las necesidades de “todos los santos“. Al interceder oramos llenos de fe, en nombre de los demás, como clamando a Dios en su lugar. Sorprendentemente, Dios realmente se posiciona para responder a ese tipo de oración “en representación” de otra persona. La intercesión, por lo tanto, prepara el camino para la intervención de Dios en la vida de otras personas y circunstancias.

Tuve una prueba del poder de la oración intercesora cuando era estudiante universitario. En mi primer año me trasladé a la Universidad de Minnesota para estudiar ingeniería. Comencé a asistir a un pequeño ministerio Chi Alpha en el campus. A fines de ese año yo ya era el líder, sin más ni menos. Pero un año más tarde, había hecho reducir al grupo de una docena a solo tres. Mi llamado a la ingeniería parecía confirmado.

Pero un día, Steve, uno de los otros dos estudiantes del grupo, me dijo: “Tal vez deberíamos orar y ayunar.” Eso parecería ser lo lógico. Pero cuando me dijo esas palabras, algo sucedió en mi espíritu que, hasta hoy, se me hace difícil describir. Fue como si Dios se apoderó de mi corazón y empezó a apretarlo. Durante los próximos meses se apoderó de mí un hambre consumidor de Dios. A veces, durante días, no sentía hambre de comida sino solo de Dios. Me sentía motivado a orar, ya sea entre las clases, durante las comidas, o por la noche.

A veces lo único que podía hacer era estar tirado en el piso, gimiendo. Yo tenía 21 años de edad y nunca había experimentado nada como eso. Hoy me parece claro que yo de alguna manera experimentaba el gemido del corazón de Dios por las tinieblas espirituales en ese campus. La intensidad de esa temporada se alivió un poco después de varios meses, pero el hambre que sentía por la oración continuó durante el próximo año y medio. Durante ese tiempo nuestro grupo de estudiantes del ministerio Chi Alpha volvió a crecer hasta llegar a 12 ó 15 personas, pero sobre todo con jóvenes que querían orar.

Luego se produjo la victoria, de un día para otro y sin previo aviso. Era un culto normal de Chi Alpha del martes por la noche, a medio semestre de otoño de mi segundo año de estudios de posgrado. Yo esperaba que aparezcan una docena de estudiantes esa noche. Más bien, hubo más de sesenta. Vinieron en pequeños grupos de amigos de diferentes lugares, pero todos en la misma noche.

Más importante aún, el Espíritu de Dios se manifestó poderosamente en esa reunión. Dios hizo lo que yo no pude hacer con todos mis mejores esfuerzos. Pronto el grupo era de casi cien. Puedo ver mi camino hacia el ministerio a tiempo completo, después de graduarme tres años y medio después, como resultado de lo que Dios hizo esa noche. La lucha de intercesión abrió una nueva temporada, llena del propósito de Dios.

Los intercesores comprenden las temporadas, las promesas, y el sentir de Dios. También entienden que el conflicto espiritual exige una lucha de oración. La oración intercesora es el acto de buscar ardientemente la intervención de Dios y la proclamación de su poder vivificador en los lugares donde el enemigo ha traído destrucción y pérdida. Así que Pablo nos llama a orar “en todo tiempo… en el Espíritu… por todos los santos” (Efesios 6:18).

Normas para la Intercesión

He aquí una pequeña lista de cosas que me han resultado útiles para crecer en la intercesión.

Dele tiempo a Dios. Más que nada, Dios necesita que le demos tiempo, tiempo para estar en su presencia y tiempo suficiente para que Él nos hable. En muchas ocasiones he comenzado mis momentos de oración sin sentirme muy motivado ni muy espiritual. En lugar de desplomarme bajo presión o culpa, yo simplemente comenzaba a orar en lenguas, dejando que el Espíritu ore por medio de mí. O leía las Escrituras y comenzaba a orar esas palabras a Dios. También comenzaba, deliberadamente, a orar por necesidades específicas. Con el tiempo, el corazón de Dios comenzaba a tomar asimiento de mi corazón frío. A veces sentía como si estuviera empezando “en la carne” para terminar “en el Espíritu”. Pero lleva tiempo. Comience con algo poco y déjelo crecer. El tiempo con Dios guiará nuestro corazón y lo inclinará hacia el suyo,  produciendo el inevitable deseo de pasar más tiempo con Él.

Afírmese únicamente en los méritos de la sangre de Cristo. A menudo, en el centro de nuestra inseguridad espiritual está la auto-condenación, que nos aflige con un sentido debilitante de indignidad. Muchas veces nos parece que ese sentimiento se hace más pronunciado conforme avanzamos en la intercesión, que llega a ser más profunda y eficaz. Viene con la guerra espiritual y es totalmente contraria al evangelio. Con frecuencia he afirmado por la fe, a pesar de mis sentimientos, que baso mi posición delante de Dios solamente en la sangre derramada de Cristo, no mi grandiosidad o porque me siento justo. En Cristo (no en mi) “tenemos seguridad y acceso con confianza” (Efesios 3:12).

Céntrese en la ayuda del Espíritu. Un amigo una vez describió su progreso hacia la intercesión de esta manera: “Solía empezar a orar buscando dentro de mí el deseo de orar y la fuerza para hacerlo. Sólo me desanimaba. Entonces decidí iniciar mis tiempos de oración mirando hacia arriba en lugar de hacerlo hacia adentro, pidiendo al Espíritu Santo que venga y me enseñe a orar. Eso cambió todo.”

El Espíritu Santo puede, por supuesto, enseñarnos a orar, y tenemos el privilegio de escuchar al Espíritu Santo cuando oramos. No todo depende de nosotros. No es extraño que Pablo nos exhortara en Efesios 6 a que oremos “en el Espíritu“.

Mantenga la oración centrada en Dios en lugar de centrarse en los problemas. Es muy importante empezar la oración con alabanza. Por un tiempo dejé de orar por largo rato porque no sentía la fuerza de repasar todas las circunstancias desalentadoras y las situaciones que necesitaban de oración. Yo estaba centrando en la grandeza de los problemas en vez que me centrara en la grandeza de Dios. Solía terminar los 30 minutos de oración más deprimido que cuando empezaba. Pero la intercesión prevaleciente se centra en las promesas y la provisión de Dios, por fe, más de lo que se concentra en cuán abrumadora es la necesidad. Los grandes intercesores suelen pasar más tiempo adorando a Dios que pidiéndole cosas.

Combine peticiones específicas con trabajo duro espiritual. Tenga una lista de oración y un diario de oración para que registre las peticiones y las respuestas específicas. Santiago 4:2 nos recuerda que la falta de respuestas concretas a menudo es el resultado de oración muy generalizada. Sin embargo, la intercesión a veces nos lleva más allá de la oración según listas de peticiones, a que nos encontremos con el dolor, la pasión, y el amor del corazón de Dios. El resultado puede ser que intercedamos en lenguas, que lloremos, que gimamos, e incluso con gemidos espirituales indecibles. Esté abierto a esto, llegando a través de la oración al corazón de Dios y permitiendo que su Espíritu ore a través de usted lo que el Señor vea necesario. En este punto de la intercesión por los demás, también podemos encontrarnos batallando con los poderes demoníacos y sus propósitos, ya que se han apoderado de las personas y las situaciones por las que estamos orando.

http://ag.org/enrichmentjournal_sp/201303/201303_054_prayer_sp_war.cfm

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  1. Amen, mi amada hermanita Vero, valiosisimo estudio, creo que la base fundamental es la dirección del Santo Espíritu de Dios en todo ruego y suplica, la adoración inicial es la llave que nos abre la puerta a su presencia, después todo fluye, yo suelo orar en base a los verciculos que El Espíritu trae a mi memoria en ese momento, los cuales basados en sus promesas, nos recuerdan lo que hay en su corazón para nosotros, sus hijos, pero es importante siempre y ante todo reconocer nuestra condición delante de el, pedirle perdón y humillarnos ante su presencia, como menciona la cita de 2da de Cron, reconociendo sus atributos Divinos y únicos en absoluta y total dependencia de El y su autoridad, en agradecimiento por las oportunidades que nos da de servirle en el ministerio de intercesión por nuestros amados hermanos, y rogándole siempre para que nos alumbre el entendimiento para orar como conviene en cada uno de los casos, bajo su ayuda y dirección, recibe todo mi amor en Cristo hermanita, bendiciones eternas para ti y toda tu casa. Maranatha.

    • Gracias amada hermana, estoy de acuerdo contigo es importantísimo como base fundamental la dirección del Espíritu Santo de Dios en todo ruego y súplica, por supuesto que las acciones de gracias y adoración a nuestro Dios es esencial.

      Es valioso tu aporte hermanita en el ministerio de la intercesión al igual que de todo hermano que se dispone a la oración e intercesión.

      4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
      Por sus atrios con alabanza;
      Alabadle, bendecid su nombre.
      (Salmo 100:4)

       1 Venid, aclamemos alegremente a Jehová;
      Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
       2 Lleguemos ante su presencia con alabanza;
      Aclamémosle con cánticos.
       3 Porque Jehová es Dios grande,
      Y Rey grande sobre todos los dioses.(Salmo 95:1-3)

      Dios te bendiga grandemente y te guarde amada hermanita Hilda a ti y a toda tu casa

  2. Buen estudio. añado también que tenemos la autoridad de Dios para echar fuera demonios. me paso hace algunos años.termine de predicar en la calle y evangelizar;en la noche al acostarme sentí que me ahorcaban. obviamente al diablo no le gusta que prediquemos de Cristo y todo se soluciono con un: ¡te reprendo diablo en el nombre de Jesús fuera!. y me acosté de nuevo y dormí tranquilo.

  3. Monica P. says:

    Gracias, muy valioso lo que nos enseña acerca del ministerio de oración e intercesion, me servira mucho ya que hace poco tiempo recibi el llamado a iniciar el ministerio de parte de nuestro Pastor, ya que la congregacion es nueva y como a los dos meses llego un Profeta a la congregación a quien no conocia pues venia de otra cuidad y confirmo diciendome que era Dios quien me habia puesto en el ministerio, que El quiere hacer cosas en ese lugar y con los Pastores. De nuevo gracias por esta publicacion y otras que han sido de bendición. Jesucristo es el Señor, Jesucristo es Dios. Amén.

    • Nos alegra mucho hermana Mónica que este estudio haya sido de bendición para su vida y guía para el ministerio que Dios le ha dado. Que el Dios Eterno sea guiándole en todo mi hermana y prosperando su caminar en Él.
      Dios le bendiga y le guarde

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