Jan 20, 2015

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El Mártir de las Catacumbas. Cap. 06

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LA GRAN NUBE DE TESTIGOS

Todos estos murieron en fe.

NO TARDÓ EL NUEVO CONVERTIDO en conocer mucho más sobre los cristianos.

 

Después de un breve reposo, se levantó y se reunió con Honorio, quien se ofreció para mostrarle aspectos del lugar en donde moraban.

 

Pues aquellos a quienes había visto en el servicio que hubo, eran solamente una parte de los moradores de las catacumbas. Su número se elevaba a muchos miles, y se hallaban diseminados por su vasta extensión en pequeñas comunidades, cada una de las cuales tenía sus propios medios de comunicación con la ciudad.

 

Así fue que él caminó gran distancia acompañado por Honorio. Se maravillaba sobremanera del número de personas a quienes encontraba; y aunque sabía que los cristianos eran numerosos, no suponía siquiera que tan vasta proporción de ellos tuviera la valentía de escoger esa vida en las catacumbas.

 

Tampoco era su interés por los muertos menor que por los vivos. Al pasar al lado de sus tumbas leía cuidadosamente las inscripciones en ellas, y en todas ellas descubría la misma fe inconmovible y la sublime esperanza. Se deleitaba leyéndolas, y el devoto interés que Honorio prestaba a estas piadosas memorias lo convertía en el más simpático de los guías.

 

-Allí dijo Honorio- reposa un testigo de la verdad.

 

Marcelo miró hacia donde le señaló y leyó lo siguiente:

 

PRIMICIO, EN PAZ, DESPUES DE MUCHOS TORMENTOS, EL MAS VALIENTE DE LOS MARTIRES. EL VIVIÓ COMO TREINTA Y OCHO ANOS. ESTE ES UN RECUERDO DE SU ESPOSA QUE AMABA AL QUE BIEN LO MERECIA.

 

-Estos hombres -dijo Honorio, nos enseñan como deben morir los cristianos. Más allá hay otro, que también sufrió lo mismo que Primicio.

 

PABLO FUE MUERTO SUFRIENDO TORTURAS, A FIN DE QUE GOZARA DE LAS ETERNAS BIENAVENTURANZAS.

 

-Y allá dijo Honorio, está la tumba de una noble dama, quien mostró una fortaleza tal que solamente Jesucristo puede conceder aun al más débil de sus seguidores en la hora de la necesidad:

 

CLEMENCIA, TORTURADA, REPOSA, ELLA RESUCITARA.

 

-Si fueres llamado dijo Honorio, a pasar por el artículo de muerte, el espíritu instantáneamente es “ausente del cuerpo y presente con el Señor.” La prometida vuelta de nuestro Señor, la cual puede suceder en cualquier momento, Constituye “la bendita esperanza” de los cristianos adoctrinados. “Porque el mismo Señor descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

 

Honorio continuó diciendo, -Aquí reposa Constancio, quien en doble sentido fue constante a su Dios mediante una doble prueba. Primero le dieron veneno; pero como esto no le hiciera ningún efecto, fue muerto a espada.

 

EL TRAGO MORTAL NO SE ATREVIÓ A PRESENTAR A CONSTANCIO LA CORONA QUE SOLO AL ACERO FUE PERMITIDO OFRECERLE.

 

Así caminaron a lo largo de las murallas leyendo las Inscripciones que se les presentaban a ambos lados. Nuevos sentimientos asaltaron a Marcelo, conforme leía el glorioso catálogo de nombres. Para él fue toda una historia de la Iglesia de Jesucristo. Aquí estaban los actos de los mártires expuestos ante él en palabras de fuego. Los rudos cuadros que adornaban muchas de las tumbas llevaban en sí todo el sentimiento que las más bellas obras de los hábiles artistas no podían producir. Las letras rudamente labradas, la escritura y los errores gramaticales que caracterizaban a muchos de ellos, constituían las pruebas tangibles de los tesoros del Evangelio a los pobres y a los humildes. “No muchos sabios, no muchos poderosos son los llamados”; pero “a los pobres es anunciado el Evangelio.”

En muchos de ellos había un monograma, el cual se formaba de las letras iniciales de los títulos de Cristo (“Cristo el Señor” en griego), las letras “X” y “P” unidas formando un monograma. Algunas llevaban una rama de palma, emblema de la inmortalidad y de la victoria, la señal de aquellas palmas de gloria que han de exhibir en sus manos los innumerables redimidos que comparecerán ante el trono. Otras exhibían más ingeniosas y significativas inscripciones.

 

-¿Qué es esto? -interrumpió Marcelo, señalando un cuadro de un barco.

 

-Enseña que el espíritu redimido navega desde la tierra al reposo del cielo.

 

-Y ¿qué significa un pescado que he visto ya varias veces?

-Usamos el pescado porque las letras que forman su nombre en el griego son las iniciales de las palabras que expresan la gloria y la esperanza del cristiano. La “I” representa “Jesús”, la “X” Cristo; la “O” y la “U” representan al “Hijo de Dios”; la “S. y (griega) “Salvador”; es así pues que el pescado simboliza en su nombre: “Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador.”

-¿Qué es este otro cuadro que he visto igualmente repetirse: un barco y un enorme monstruo marino?

 

-Ese es Jonás, el profeta de Dios, de quien tú hasta el momento no conoces nada.

 

Honorio enseguida le relató la historia de Jonás, y le explicó cómo el escape de Jonás del vientre del pez recordaba y exponía al cristiano su redención de las tinieblas de la tumba.

 

-Esta gloriosa esperanza de la resurrección es un consuelo inapreciable dijo él-, y nos encanta tenerlo presente por medio de los diferentes símbolos. Allí también tienes un símbolo de la misma bendita verdad: la paloma llevando a Noé la rama de oliva. -Tuvo que relatar a Marcelo la historia del diluvio, a fin de que pudiera comprender el significado de la representación-. Pero de todos los símbolos que se usan dijo él-, ninguno es tan claro como éste -y señaló un cuadro de la resurrección de Lázaro.

 

-Allí también -dijo Honorio, hay un anda, signo de la esperanza por la cual los cristianos, mientras se hallan arrojados de un lado a otro por las implacables olas de la vida, se mantienen firmes hacia su hogar celestial.

 

-Allá puedes ver el gallo; es el símbolo de la Vigilancia, porque el Señor nos dice, “Velad y orad.” Igualmente allá tenemos el cordero, símbolo de inocencia y ternura, que al mismo tiempo trae a nuestra memoria al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que llevó nuestros pecados y por cuyo sacrificio tenemos la vida eterna y el perdón. Allí de nuevo tenemos la paloma, que como el cordero representa la inocencia; y otra vez más la tienes allá, portando la rama de oliva de la paz.

-Allá están las letras alfa y omega, la primera y la última del alfabeto griego, que representan a nuestro Señor; porque tú ya sabes que Él dijo: “Yo soy el Alfa y la Omega.” Y allí está la corona, que nos recuerda esa corona incorruptible que el Señor, juez justo, nos ha de dar.

 

Es así cómo nos complace rodearnos con todo lo que nos aviva el recuerdo del gozo que  nos espera. Enseñados de ese modo, miramos desde este ambiente de tristeza y tinieblas, y gracias a una viva fe vemos sobre nosotros la luz de la gloria eterna.

 

-Aquí dijo Marcelo, deteniéndose-, hay algo que parece adaptarse a mi condición. Suena realmente profético. Quizá yo también me vea llamado a dar mi testimonio de Jesucristo.

 

¡Oh, que yo sea hallado fiel!

 

EN CRISTO, EN EL TIEMPO DEL EMPERADOR ADRIANO, MARIO, UN JOVEN OFICIAL MILITAR, QUE VIVIÓ LO SUFICIENTE, DERRAMÓ SU SANGRE POR CRISTO Y MURIÓ EN PAZ. ESTE ES UN RECUERDO DE SUS AMIGOS CON LAGRIMAS Y TEMOR.

 

-“En el mundo tendréis tribulación; mas confiad; yo he vencido al mundo.” Así nos asegura Cristo; pero al mismo tiempo que nos previene contra el mal, nos consuela con su promesa de apoyo. En El hallamos gracia suficiente para nosotros.

 

Que el ejemplo del joven oficial sea para mí dijo Marcelo. Yo puedo derramar mi sangre por Cristo Jesús lo mismo que él. ¡Que yo muera igualmente fiel como él! Morar aquí entre mis hermanos con epitafio semejante será el honor supremo, y no un mausoleo como el de Cecilia Metela.

 

Y de ese modo siguieron caminando.

 

Marcelo dijo con entusiasmo, -¡Cuán dulce es la muerte del cristiano! El horror de la muerte ha huido. Para él se trata sólo de un sueño bienaventurado, mientras el espíritu está con el Señor esperando la resurrección, y la muerte, en vez de causar terror, está asociada con pensamientos de victoria y reposo.

 

EL LUGAR DE SUEÑO DE ELPIS.

ZOTICO YACE AQUÍ DURMIENDO.

ASELO DUERME EN CRISTO.

MARTIRIA EN PAZ.

VIDALIA EN LA PAZ DE CRISTO.

NICEFORO, UN ALMA DULCE, EN EL LUGAR DE REFRIGERIO.

 

-Algunas de estas inscripciones hablan del carácter de los hermanos idos dijo Honorio, mira éstas:

 

MAXIMIO, QUIEN VIVIÓ VEINTITRES ANOS AMIGO DE TODOS LOS HOMBRES EN CRISTO, EN LAS QUINTAS CALENDAS DE NOVIEMBRE, DURMIÓ.

GORGONIO, AMIGO DE TODOS Y ENEMIGO DE NADIE.

 

-Y aquí también -prosiguió el anciano, otras que nos hablan de sus vidas privadas y de sus experiencias domésticas.

 

CECILIO, EL ESPOSO, A CECILIA PLACINDA, MI ESPOSA DE EXCELSA MEMORIA, CON QUIEN VIVI DIEZ AÑOS SIN NINGUNA QUERELLA, EN CRISTO JESUS, HIJO DE DIOS, SALVADOR.

 

CONSAGRADO A CRISTO EL DIOS SUPREMO. VITALI ENTERRADA EN SABADO, CALENDAS DE AGOSTO, TENÍA VEINTICINCO AÑOS Y OCHO MESES DE EDAD. VIVIO CON SU ESPOSO DIEZ AÑOS Y TREINTA DÍAS. EN CRISTO EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO.

 

A DOMNINA, MI MUY DULCE E INOCENTE ESPOSA QUIEN VIVIO DIECISEIS AÑOS Y CUATRO MESES Y FUE CASADA DOS AÑOS CUATRO MESES Y NUEVE DIAS: CON QUIEN YO NO PUDE VIVIR, POR CAUSA DE MIS VIAJES, MÁS DE SEIS MESES, DURANTE LOS CUALES LE MOSTRE MI AMOR COMO LO SENTIA. JAMÁS SE AMARON TANTO OTROS ALGUNOS, ENTERRADA EL DÍA QUINCE ANTES DE LAS CALENDAS DE JUNIO.

 

A CLAUDIO, AFECTUOSO Y DIGNO SER QUE ME AMO, Y VIVIO VEINTICINCO AÑOS EN CRISTO.

 

-He aquí el tributo de un padre amante -dijo Marcelo al leer lo siguiente:

 

LORENZO A SU DULCÍSIMO HIJO SEVERO. SE LO LLEVARON LOS ANGELES EL SÉPTIMO IDUS DE ENERO.

 

-Y aquí hay uno de una esposa:

 

DOMICIO EN PAZ, LEA ERIGIÓ ÉSTA.

 

-Sí dijo Honorio-, por la fe en Jesucristo (o como tú sueles decir, “la religión”) el creyente recibe una nueva y divina naturaleza que le imparte el Espíritu Santo, que al mismo tiempo implanta el amor de Dios, lo cual lo hace susceptible a los más tiernos afectos para los amigos y relacionados. Si bien es verdad que permanece la naturaleza del viejo Adán, no se mejora, ni tampoco puede.

Continuando su recorrido, hallaron muchos epitafios más que mostraban el tierno amor a los parientes muertos.

 

CONSTANCIA, DE MARAVILLOSA BELLEZA Y AMABILIDAD Y QUE VIVIÓ DIECIOCHO AÑOS Y SEIS MESES CON DIEZ Y SEIS DÍAS. CONSTANCIA EN PAZ.

 

SIMPLICIO, DE BUENA Y FELIZ MEMORIA, QUE VIVIO VEINTITRES ANOS Y CUARENTITRES DÍAS EN PAZ. ESTE MONUMENTO LE HIZO SU HERMANO.

 

A ADSERTOR, NUESTRO HIJO, DULCE Y QUERIDO, EL MÁS INOCENTE E INCOMPARABLE, QUE VIVIO DIECISIETE AÑOS Y SEIS MESES CON OCHO DÍAS. RECUERDO DE SU PADRE Y SU MADRE.

 

A JANUARIO, DULCE Y BUEN HIJO, HONRADO Y AMADO DE TODOS, QUE VIVIÓ VEINTIRES AÑOS, CINCO MESES Y VEINTIDOS DIAS.

 

SUS PADRES, A LAURINA, MÁS DULCE QUE LA MIEL, DUERME EN PAZ.

 

A LA SANTA ALMA DE INOCENTE, QUE VIVIO COMO TRES AÑOS.

 

DOMICIANO, UNA ALMA INOCENTE, DUERME EN PAZ.

 

ADIÓS, OH SABINA: ELLA VIVIÓ OCHO AÑOS, OCHO MESES Y 22 DÍAS. QUE VIVAS TAN DULCEMENTE CON DIOS.

 

EN CRISTO: MURIÓ EL PRIMERO DE SEPTIEMBRE, POMPEYANO EL INOCENTE, QUE VIVIÓ SEIS AÑOS Y NUEVE MESES CON OCHO DIAS Y CUATRO HORAS. EL DUERME EN PAZ.

 

A SU DIGNÍSIMO HIJO, CALPURNIO, RECUERDO DE SUS PADRES: EL VIVIÓ CINCO AÑOS, OCHO MESES Y DIEZ DÍAS, Y PARTIÓ EN PAZ EL TRECE DE JUNIO.

 

-Al epitafio de este niño dijo Marcelo-, ellos han añadido los símbolos de paz de gloria. –

Señaló la tumba del niño, sobre cuya losa estaba dibujada una paloma y una corona de laurel, juntamente con la siguiente inscripción:

 

RESPECTO, QUIEN VIVIÓ CINCO AÑOS Y OCHO MESES, DUERME EN PAZ.

 

Y continuó diciendo Marcelo, -Y este tiene una palma, que es el símbolo de la Victoria.

 

-Sí dijo Honorio, El Salvador ha dicho: “Dejad a los niños que vengan a mí.”

 

También atrajeron su atención los epitafios sobre las tumbas de las mujeres que habían sido esposas de ministros cristianos:

 

MI ESPOSA LAURENTINA ME HIZO ESTA TUMBA. ELLA SIEMPRE IDONEA A MI DISPOSICIÓN, VENERABLE Y FIEL.

 

POR FIN QUEDA APLASTADA LA ENVIDIA. EL OBISPO LEÓN PASÓ SU OCTOGESIMO AÑO.

EL LUGAR DE BASILIO EL PRESBÍTERO Y SU FELICITAS ELLOS MISMOS SE HICIERON ESTA TUMBA.

 

LA QUE FUE HIJA FELIZ DEL PRESBÍTERO GABINO, AQUÍ REPOSA SUSANA, UNIDA EN PAZ CON SU PADRE.

 

CLAUDIO ATICIANO, LECTOR, Y CLAUDIA FELICÍSIMA, SU ESPOSA.

 

-Aquí se ve dijo Marcelo, una tumba más grande. ¿Hay dos sepultados aquí?

 

-Sí, es lo que llamamos bisomum, pues dos ocupan esa tumba. Lee la inscripción:

 

EL BISOMUM DE SABINO. EL LO HIZO PARA SI MISMO DURANTE SU VIDA EN EL CEMENTERIO DE BALBINA EN LA NUEVA CRIPTA.

 

Y Honorio continuó diciendo, -Algunas veces Se sepultan tres en la misma tumba. En otros lugares verás tú, Marcelo, que un mayor número ha sido sepultado en el mismo lugar; porque cuando arrecia la persecución, no siempre hay posibilidad de dedicar a cada persona la atención debida separadamente como se desearía. Más allá hay una placa que señala el lugar de sepultura de muchos mártires, cuyos nombres son desconocidos, pero cuyas memorias se bendicen. Señaló una losa que llevaba la siguiente inscripción:

 

MARCELA Y QUINIENTOS CINCUENTA MARTIRES DE CRISTO.

 

-Aquí hay uno más largo dijo Marcelo, y sus palabras harán eco en los corazones de todos nosotros.

 

-Y leyeron lo siguiente con la más profunda emoción:

 

EN CRISTO. ALEJANDRO NO ESTÁ MUERTO, SINO QUE VIVE MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS, Y SU CUERPO REPOSA EN ESTA TUMBA. EL RINDIÓ SU VIDA BAJO EL EMPERADOR ANTONINO, QUIEN AUNQUE PUDO HABER PREVISTO QUE GRAN BENEFICIO LE RESULTARIA DE SUS SERVICIOS, SÓLO LE OFRECIO ODIO EN VEZ DE GRACIA, PORQUE MIENTRAS ESTABA SOBRE SUS RODILLAS YA PARA OFRECER SACRIFICIO AL DIOS VERDADERO, FUE SACADO PARA SER EJECUTADO.

 

¡OH TIEMPOS TRISTES AQUELLOS EN LOS CUALES AUN ENTRE LOS RITOS Y ORACIONES SAGRADAS, NI AUN EN LAS CAVERNAS PODÍAMOS ESTAR SEGUROS!

 

¿QUE’ PUEDE SER MÁS MISERABLE QUE UNA VIDA TAL? ¿Y QUE MUERTE PEOR QUE AQUELLA EN QUE NO PUEDEN NI SIQUIERA SER SEPULTADOS POR SUS AMIGOS Y PARIENTES? AL FIN ELLOS BRILLAN EN EL CIELO. APENAS HA VIVIDO EL QUE HA VIVIDO EN TIEMPOS CRISTIANOS.

 

-Este -dijo Honorio es lugar de reposo de un hermano bien amado, cuya memoria aún se recuerda con cariño entre las iglesias todas. Alrededor de esta tumba hemos de celebrar la fiesta de amor en el aniversario de su nacimiento. Pues en esta fiesta se demuelen todas las barreras de los diferentes rangos Sociales y clases y tribus y lenguas y pueblos.

 

Nosotros todos somos hermanos en Cristo Jesús, porque recordamos que como Cristo nos amó, así también debemos amarnos los unos a los otros.

 

En este recorrido Marcelo tuvo la amplia oportunidad de verificar por sí mismo la presencia de aquel fraternal amor al cual aludía Honorio. Encontró hombres, mujeres y niños de todo rango y de toda edad. Hombres que habían ocupado los más altos puestos en Roma, se asociaban en amigable comunión con aquellos que apenas se hallaban al nivel de los esclavos; aun aquellos que antes habían sido crueles e implacables perseguidores, ahora se asociaban en comunión de amor con aquellos que antes fueron objeto de su odio mortal. Igualmente el sacerdote judío, liberado del yugo de la Ley, que él no podía cumplir y que era “ministerio de muerte” para él, ahora caminaba de la mano con los gentiles que antes odiaba. El griego había llegado a descubrir en la “locura” del Evangelio la misma sabiduría infinita. Y el desprecio que antes había sentido por los seguidores de Jesús había cedido el lugar al afecto más tierno.

 

El egoísmo y la ambición, el orgullo y la envidia, todas las bajas pasiones de la vida humana parecían haberse esfumado ante el poder ilimitado del amor cristiano. La fe en Cristo Jesús moraba en sus corazones en toda su plenitud, y su bendita influencia se veía aquí, como no era posible verla en ninguna otra ocasión; no porque su naturaleza y su poder habían sido cambiados por causa de ellos personal e intencionalmente, sino porque la persecución universal había alcanzado a todos igualmente y les había privado de sus posesiones terrenales, y les había separado de las tentaciones y ambiciones mundanas; y por el amor de Cristo que constriñe, y por la suprema simpatía que engendra el sufrimiento en común, había tenido la virtud de unirles los unos con los otros.

 

-La adoración al Dios verdadero -dijo Honorio-, difiere de toda falsa adoración. Los paganos deben entrar a sus templos y allí por medio de un sacerdote, igualmente pecador como todos, ofrecer una y otra vez sacrificios a los demonios, que desde luego jamás pueden librar a nadie de sus pecados. Pero en cambio, por nosotros Cristo se ha ofrecido una sola vez sin mancha ante Dios, el Sacrificio único hecho una sola vez y por siempre. Y cada uno de sus seguidores puede ahora acercarse a Dios por Jesucristo, nuestro bendito y santísimo Sumo Sacerdote en los mismos cielos, siendo así cada creyente hecho por Jesucristo rey y sacerdote para Dios. Por consiguiente, para nosotros no es cuestión de tiempo o espacio, en cuanto respecta a la adoración; ya sea que se nos dejen nuestras capillas, o que se nos proscriba del todo de ellas y de toda la tierra. Pues el cielo es el trono de nuestro Dios, y el universo es su templo, y cualquiera de sus hijos puede elevar a Él su voz del lugar en que se encuentre, cualquiera que sea, y en cualquier momento, y adorar al Padre.

 

El recorrido de Marcelo se extendió hasta una gran distancia y por largo tiempo. Pese a haber sido prevenido de toda esta extensión, se maravillaba al ver por sí mismo lo enorme que era. Ni la mitad se le había dicho; y aunque había recorrido tanto era fácil comprender que todo esto era solamente una fracción de la enorme extensión.

 

La altura media de los pasillos era como de unos dos metros y medio; pero en muchos lugares se elevaba como a unos cuatro metros, o aún cinco. Luego las frecuentes capillas y salones que se habían formado ampliando los arcos daban mayor espacio a los habitantes, y les hacía posible vivir y desplazarse en mayor espacio y con más libertad. También en muchos lugares había aberturas en el techo, a través de las cuales penetraban débiles rayos de luz del aire exterior. Estos se escogían como lugares de reunión, pero no para vivir. La existencia de la bendita luz del día, por débil que fuera, agradaba tanto que es imposible expresarlo, sirviendo en un mínimo brevísimo para mitigar la tenebrosidad circundante.

 

Marcelo vio algunos lugares que habían sido amurallados, formando terminaciones abruptas del pasillo, pero se abrían otras especies de ramales que contorneaban el lugar, y luego se prolongaban como anteriormente.

 

-¿Qué es esto que se encierra de ese modo?-preguntó él.

 

-Es una tumba romana -dijo Honorio-. Al excavar este pasillo, los obreros dieron contra ella, y fue así que dejaron de cavar y contornearon el lugar, amurallándola previamente. Eso no fue, desde luego, por temor a perturbar la tumba, sino porque tanto en la muerte como en la vida igualmente, el cristiano desea seguir el mandamiento del Señor que dice: “Salid de entre ellos; separaos de en medio de ellos.”

 

-La persecución se enfurece contra nosotros y nos rodea y nos encierra -dijo Marcelo-.

¿Cuánto tiempo estará perseguido el pueblo de Dios? ¿Cuánto tiempo nos ha de afligir el enemigo?

 

Honorio le contestó: -Tal es el clamor de muchos entre nosotros. Pero es malo quejarse.

 

El Señor ha sido benigno con su pueblo. Pues durante todo el Imperio han pasado muchas generaciones bajo la protección de las leyes y sin ser molestados. Es verdad que hemos tenido persecuciones terribles, en las cuales miles han muerto en agonía, pero con todo han llegado siempre a pasar y dejar en paz a la Iglesia.

 

-Todas las persecuciones que hasta el momento hemos recibido han servido para purificar los corazones del pueblo de Dios y para exaltar su fe. Él sabe lo que es mejor para nosotros.

 

Nosotros estamos en sus manos, y Él no nos pondrá mayor carga de la que podemos aguantar.

 

Seamos sobrios y velemos en oración, oh estimado Marcelo, porque la presente tormenta nos dice claramente que “el día grande y terrible, tanto tiempo antes profetizado sobre el mundo, se acerca.

 

Y así Marcelo siguió recorriendo en compañía de Honorio, conversando y aprendiendo cada instante cosas nuevas de la doctrina de la verdad de Dios y las experiencias de su pueblo. Y las evidencias de su amor, su pureza, su fortaleza, su fe inquebrantable penetraron a las profundidades de su alma.

 

La experiencia que él mismo había disfrutado no era cosa transitoria. Cada cosa nueva que contemplaba no hacía más que avivarle el vivo anhelo de unirse con la fe y la fortuna del pueblo de Dios. Y en armonía con ese sentir, antes del siguiente Día del Señor, se bautizó, “en la muerte de Cristo,” en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

En la mañana del Día del Señor, se sentó alrededor de la Mesa del Señor, en compañía con otros cristianos. Allí todos ellos celebraron aquella sencilla pero afectuosa fiesta en memoria de la Mesa del Señor, por la cual los cristianos se proclamaban muertos con Jesús, mientras esperaban su regreso. Honorio elevó la ofrenda de una oración de hacimiento de gracias por lo que compartían. Y por vez primera Marcelo gozó de la participación del pan y del vino, aquellos símbolos sacratísimos del cuerpo y de la sangre de su Señor crucificado por él.

 

“Y habiendo cantado un himno, salieron.”

***

Cap. 05

CAP. 07 :


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  1. una pregunta ¿que nos gustaria que escribieran en nuestra tumba despues de muertos,cual seria nuestro epitafio? ¿que pensaran los demas de nosotros?

    • cayetano vignale says:

      Lo que escriban en el epitafio de mi tumba poco me importa, mas bien nada me importa, lo que me importa lo que escriban en el libro de la vida, eso si que me importa.

      Ademas los cristianos primitivos tubieron el extraño privilegio de poder ser enterrados y hasta hoy consevados sus huesos, pues si bajamos hoy a las catacumbas se pueden ver los huesos de las tumbas, mas los 6.ooo.ooo de judios hecho humo su epitafio de dar la vida por su credo tan solo esta en la memoria de unos pocos.

      Si tenemos el estraño privilegio de dar la vida por nuestra fe, y pasamos parte de la tribulacion y morimos en ella, nada quedara de nosotros materialmenete, pues seguramene seremos convertidos en humo tal cual los judios del holocausto, nadie reclamara nustros cuerpos aguillotinados, nadie recordara nada de nosotros o somos insinerados o enterrados en fosas comununes, la unica bentaja que estaremos con nuestro salvador por la eternidad.

      Nada vale todos los epitafios del mundo, tan solo vale lo que esta escrito en un libro que no conose tiempo que es el libro de la vida.

    • Cuando mi padre fué llamado a la presencia de DIOS, pusimos en su lápida:

      He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia. 2a. Tim. 4:7-8
      Recuerdo de tu esposa e hijos.

      De eso ya 5 años, y es el deseo de mi corazón, volver a estar todos juntos en familia, allá en la eternidad adorando al Rey de Reyes y Señor de Señores.

      • cayetano vignale says:

        Este es el que se puso a mi mama hace mas de 23 años:

        Los Salmos

        Capítulo 23

        23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
        23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
        Junto a aguas de reposo me pastoreará.
        23:3 Confortará mi alma;
        Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
        23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
        No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
        Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
        23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
        Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
        23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
        Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

        Mas de que sirvio, nadie va a la tumba familiar, el unico pariente vivo que queda es mi tio y yo, mi tio esta invalido, por lo tanto nadie va, yo ya aprendi hace mucho años, despues de venir a vivir al brasil, puesto que cuando vivia en arg, hiba todas las semanas al cementerio, mas cuando uno se da cuenta lo en vano que es todo eso, es como que empiesa a ver la vida tal cual es, entrar en la cuidad de los muertos, pues eso es el cementerio, un monton de casa o panteones, nichos sepulturas, y demas donde viven los restos mortales, nada mas que eso, el alma esta con Dios, por lo tanto comprendi lo que dise la palabra, DEJA QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS, nosotros no estamos muertos estamos vivos en Cristo, su padre no esta muerto esta vivo en Cristo, mi madre lo mismo, por lo tanto no debemos preocupanos por cosas que ya estan donde deben de estar, cuando dise los muertos entierren a sus muertos se refiere a los hijos del mundo que entierran a sus muertos verdaderos pues no tienen esperanza de nada.

        Usted hermano,vera a su padre con epitafio o sin epitafio, el lo espera en las moradas celestiales.

        Yo se que hace poco y todavia duele mas con el pasar del tiempo todo se transforma en buenos recuerdos y nada mas, EL VIVE Y LO ESPERA DEL OTRO LADO, ESO ES LO IMPORTANTE.

  2. estos primeros cristianos sacrificaron su vida por la verdad del evangelio.
    hoy en cambio los cristianos defienden radicalmente a sus lideres,aunque no esten ajustados a la verdad,pero la palabra de DIOS la pasan a segundo plano,o ni la leen se conforman solo con los que les dicen.
    es un contraste angustioso.

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