Apr 11, 2016

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Jhon Macarthur es confrontado por hombre de Dios en Español latino,noticia del 2015

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Esta informacion  circulan en internet y me ha sido enviada anónimamente, pero es importante analizar las posturas que tenemos como credo.

En mi estadía en la nación Americana he sido testigo que lo que denuncian acerca de “fuego extraño en la iglesia” es tristemente verdad, lamentablemente la iglesia ha sido infectada de manifestaciones no provenientes de Dios y los dones bíblicos para la iglesia han sido corrompidos por personas con un espíritu de ambición y exhibicionismo, nosotros somos dispenciasionalistas y creemos por fe en  nuestra bendita esperanza el arrebatamiento de la iglesia.

Estamos en días de gran confusión ,viendo cómo se levantan  personas con diferentes doctrinas y como se apartan tras otras ellas buscando el mundo y sus espejismos. No sabemos qué ocurre claramente en este video, por lo que se ve es un varón agrediendo verbalmente al pastor Macarthur.

Es importante que se estudie que es lo que abrazamos para que estemos preparados a responder ante este tipo de ataques.

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Published on Aug 28, 2015

el falso maestro Jhon Macarthur es reprendido, por un hombre de Dios, para que se arrepintiera de sus herejias y doctrinas de demonios, entre ellas generalizar que hay fuego y manifestaciones demoniacas, en todas las iglesias evangelicas de denominacion pentecostal

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EL DISPENSACIONALISMO: SU DEFINICIÓN Y DEFENSA

 de Daniel Nicolas Pastore, el El Viernes, 7 de Septiembre de 2012 a la(s) 23:18 ·

EL

DISPENSACIONALISMO:

SU DEFINICIÓN Y

DEFENSA

por el Dr. John F. McGahey

 

El Dispensacionalismo es aquel sistema de interpretación de

las Escrituras popularizado desde que fue presentado por la

“Biblia Anotada de Scofield” y que ha sido calumniado desde que

salió publicada esa preciosa Biblia.

En la década de los cuarenta apareció un libro titulado “La

Profecía en la Iglesia”, de la autoría de Oswald T. Allis, ya

fallecido, que fue profesor en el Seminario Teológico Westminster.

En avisos previos se daba a entender que la aparición de dicho

libro haría por fuerza cesar la publicación de la “Biblia Anotada

de Scofield”. Era un ataque contra el sistema de interpretación

establecido en la misma. Permítaseme decir que ahora, después de

varias décadas de su publicación, son muy pocos los que han oído

hablar acerca del libro del profesor Allis, pero que son muchos los

que están familiarizados con la “Biblia Anotada de Scofield”, que

se vende en número creciente cada año.

A través de los años he leído la mayoría de ataques que han sido

publicados contra la posición Dispensacional y habiendo evaluado

el peso de sus argumentos a la luz de lo que dicen las Sagradas

Escrituras, he decidido continuar como Dispensacionalista.

 

¿Qué significamos por Dispensacionalismo?

1. Veamos, en primer lugar, lo que no es.

Un ataque común contra la “Biblia Anotada de Scofield” y el

sistema de interpretación conocido como Dispensacionalismo, es

que se trata de un sistema que enseña más de un camino de

salvación. El argumento extremo es uno que dice que tal sistema

enseña nada menos que “siete diferentes caminos de salvación”.

Al reflexionar sobre tal acusación contra el Dispensacionalismo,

 

a la luz que he asistido a Escuelas Fundamentalistas y que al

presente enseño en una Escuela que acepta este sistema de

interpretación, he llegado solo a dos conclusiones: (1) que tal

acusación es debida a ignorancia por parte de las persona que

formula el cargo, o (2) que es debida a un deliberado intento por

parte de los opositores al Dispensacionalismo para tergiversar el

significado real ante el público cristiano. Tengo conocimiento de

hechos que tristemente confirman esto, lo cual, sin embargo, no es

mi propósito ahora mostrarlo.

 

En cuanto a los que acusan al Dispensacionalismo por ignorancia,

realmente no tienen excusa, pues ha sido escrito de manera

más que suficiente que, en cuanto al camino de salvación, los

Dispensacionalistas enseñan que en la estimación de Dios la

salvación es por Gracia, por la Fe, en cada época y bajo cada

dispensación. Nadie ha sido salvo aparte de la Gracia de Dios

basada en la Obra Redentora del Señor Jesucristo. Nunca oí otra

cosa en el Instituto Bíblico Moody o en el Seminario Teológico de

Dallas. He enseñado en el Colegio Bíblico de Philadelphia durante

los últimos dieciséis años y ninguna otra enseñanza relativa a la

salvación salió de allí. El Doctor Mason ha estado enseñando en

esa Escuela desde el año 1928 y se que él enseña lo mismo. Así que

a los que me dicen que los Dispensacionalistas creen en más de

una manera para ser salvos, les digo que sus acusaciones son

debidas a su ignorancia.

 

Una cosa necesitamos enfatizar aquí sin embargo, pues en esto

nuestros opositores se descarrían. Charles Hodge (un teólogo del

sistema de interpretación conocido como “Teología del Pacto”),

dice que el método de Dios, en cuanto a la administración del

Pacto de Gracia y la responsabilidad del hombre a través de la

historia ha sido siempre el mismo. Como he de demostrar más

adelante, la responsabilidad del hombre a través de la historia no

ha sido siempre la misma; pero el señor Hodge dice que sí, que

siempre ha sido el mismo Redentor, la misma fe, la misma luz, así

como las verdades entendidas por el hombre tanto antes como

después de la Cruz. Contestamos diciendo que, en cuanto se

refiere a la estimación de Dios eso es cierto; pero en cuanto se

refiere al punto vista de las responsabilidad humano, no lo es.

 

Dios profetizó la muerte de un Salvador, en el Antiguo Testamento.

Dios lo reveló, pero los santos del Antiguo Testamento no

tenían el pleno entendimiento de la Cruz del Señor Jesucristo,

pues carecían de la iluminación necesaria para ello. No hubo pues

un pleno entendimiento relacionado con dicho asunto antes de la

muerte y resurrección de Jesucristo. Veamos unos pocos pasajes

que demostrarán la validez de esta afirmación. Aclaremos antes

que lo que estamos diciendo es que el hombre es salvado en cada

Edad y bajo cada Dispensación por la Gracia de Dios y la Fe

verdadera, pero que el contenido de la fe no ha sido siempre igual.

Esto, creo, es fácil de entender, pues la Palabra de Dios es un

desarrollo progresivo de la revelación de Su Verdad al hombre.

Adam no tenía Biblia, Enoc y Abraham tampoco tenían Biblias.

¿Cómo pueden algunos decir que la responsabilidad del hombre

a través de las Edades ha sido igual?

 

Tomemos el ejemplo de Abraham,: ¿cómo fue salvo? No

dudamos que lo fue por la Gracia de Dios y por Fe verdadera. En

Génesis 15.1-6 vemos a Abraham volviendo de la batalla con los

reyes y como rehusó aceptar la ofrenda del rey de Sodoma. Tomó

una posición de total dependencia de Dios y Dios lo recompensó

con una revelación. Dios, el poseedor del Cielo y de la Tierra, se

acerca a Abraham y le dice: “yo soy tu escudo, y tu galardón

sobremanera grande”. Abraham le dice: “Mira que no me has

dado prole, y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa”

(se trataba de Eliezer el damasceno). Pero Dios le contesta que no

será ese su heredero, sino uno que saldría de sus entrañas.

Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Dios aplicó

 

allí el valor del Calvario a Abraham a causa de su fe, pero nótese

el contenido de la fe de Abraham. No se nos dice que Abraham

creyó allí en la obra terminada de Cristo. Si Abraham hubiera

sabido de la sabido de la obra de Cristo y hubiera confiando en ella

lo habría declarado justo. Eso es exactamente lo que dice Pablo en

el capítulo cuatro de Romanos, donde hace esa distinción

Dispensacional acerca del contacto de Abraham con la fe y

nuestro propio contacto con la fe. Todo el propósito del capítulo

cuatro de Romanos es el de demostrar que Pablo no está enseñando

ninguna nueva manera de salvación, sino que la salvación en

el Antiguo Testamento era por la Gracia de Dios y por la Fe. Dice

el apóstol: “¿Qué, pues, diremos que halló Abraham nuestro

padre según la carne? Que si Abraham fué justificado por la

obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios. Porque ¿qué

dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á

justicia. Empero al que obra, no se le cuenta el salario por

merced, sino por deuda. Mas al que no obra, pero cree en aquél

que justifica al impío, la fe le es contada por justicia”. Y luego, en

los versículos 16 y 17, Pablo nos da una descripción de la fe de

Abraham: “Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para

que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es

de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es

padre de todos nosotros. (Como está escrito: Que por padre de

muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual

da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que

son”. Dios habló a continuación a Abraham acerca de su hijo, y

Abraham no tenía hijo. Dios está llamando las cosas que no son

como si fuesen. Luego habla de la fe de Abraham y creo que esta

en la declaración más notable acerca del asunto de la fe: “El creyó

en esperanza contra esperanza”. No había esperanza desde el

punto de vista físico de Abraham y Sara en cuanto a tener un hijo,

pues tenían 99 y 93 años respectivamente. “El creyó en esperanza

contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes,

conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente. Y no

se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo

ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara; tampoco en la

promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en

fe, dando gloria á Dios, plenamente convencido de que todo lo que

había prometido, era también poderoso para hacerlo. Por lo cual

también le fué atribuído á justicia” (vs. 18-22). Como se ve, Pablo

nos dice cual era en esa circunstancia el contenido de la fe de

Abraham. Pero Dios tenía siempre delante el Calvario cuando

trataba con el hombre y por ello, a medida que los hombres

respondían en fe a la limitada revelación que tenían en el Antiguo

Testamento, Dios aplicaba el valor del Calvario a esa fe. Así pues,

Dios aplicó el valor del Calvario a la fe que tuvo Abraham en la

promesa que Dios le dio acerca de tener un hijo. Nótese ahora que

el apóstol sigue diciendo en los versículos 23 a 25: “Y no

solamente por él fué escrito que le haya sido imputado; sino

también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que

creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro,

el cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para

nuestra justificación”.

 

Permítaseme citar otros dos pasajes, Mateo 16.21 y Lucas

18.31-34, que demuestran sin ninguna duda -y la posición no

puede ser contradicha- que los discípulos, que eran los herederos

de la revelación del Antiguo Testamento y que tuvieron el privilegio

de estar bajo el ministerio de nuestro Señor por tres años, no

sabían el profundo significado de la muerte y resurrección de

Jesucristo hasta después de que ocurrió la resurrección. Cuando

Pedro oyó por primera vez que Cristo iba a morir, dijo: “Señor, ten

compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca”. El Señor

le contestó: “Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo;

porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los

hombres” (Mt 16:22-23). En Lucas 18:31-34, se nos relata el

último viaje de Jesús a Jerusalem, donde ocurriría la muerte del

Mesías. El Señor dijo: “He aquí subimos á Jerusalem, y serán

cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del

Hijo del hombre. Porque será entregado á las gentes, y será

escarnecido, é injuriado, y escupido. Y después que le hubieren

azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará. Pero ellos nada

de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no

entendían lo que se decía”, Recuérdese que esos doce discípulos

ya había predicado el Reino de Dios. ¿Qué podemos decir de la

afirmación de Charles Hodge, que el mensaje siempre ha sido

igual? Los discípulos no predicaron en ese momento la Cruz, pues

no podían predicar lo que no habían entendido. Recién predicaron

ese mensaje después de la muerte y resurrección de Cristo. Ese

mensaje nunca fue proclamado en toda la tierra hasta que Cristo,

después de su resurrección les dio la gran comisión de ir por todo

el mundo. Antes de la muerte y resurrección de Cristo, nuestro

Señor y sus discípulos limitaron su ministerio a Israel. Como dijo

Cristo: “Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de

Samaritanos no entréis” (Mt 10:5). Estos pasajes de la Palabra de

Dios son muy claros: en la estimación de Dios, la salvación del

hombre está siempre basada en la Cruz y es por la Gracia y la Fe,

pero el contenido de la fe no siempre ha sido el mismo. A esto

llegaremos más adelante, cuando veamos los pasajes que tratan

con las diferentes épocas y edades.

 

 

 

2. Veamos ahora, de manera simple, que es el Dispensacionalismo.

 

El Dispensacionalismo es el sistema teológico de doctrina que

está basado sobre un acercamiento a la Palabra de Dios de carácter

literal e histórico. Usando la interpretación natural, que llamamos

el método normal o sencillo de interpretación, reconocemos que

Dios ha tratado con el hombre en forma diferente en las distintas

edades; no en cuanto a la salvación, sino en cuanto a la regla de

vida que Dios impone al hombre en una edad o época dada.

Siguiendo tal método normal de interpretación, podemos espigar

en las Escrituras el hecho de que Dios tiene un programa distintos

para Israel, para las Naciones y para la Iglesia de Cristo.

 

Como tratamos aquí con definiciones, nos conviene distinguir

el significado de dos términos: primero, el término edad, y luego,

el término dispensación. Tales términos suelen ser usados en

forma intercambiable y aunque hay algo de validez en ello, sin

embargo deber ser claramente entendido que ambos enfatizan

cosas y aspectos diferentes de la verdad. En efecto, edad refiera

a “tiempo”, es decir, a un período de tiempo en el cual el hombre

está relacionado con una fase del programa de Dios; por ejemplo,

actualmente estamos viviendo en la edad de la Iglesia. Pero la

palabra dispensación se relaciona específicamente con la “verdad”

que Dios recomienda al hombre y por la cual el hombre es

responsable dentro de una “edad” determinada. A la luz de lo

dicho, nada mejor que la definición que nos es dada por el Dr.

Charles C. Ryrie en su excelente libro “Dispensacionalismo

Hoy”: “Una dispensación es una economía, o administración,

específica en el cumplimiento del propósito de Dios” (p. 33).

 

Ahora bien, la palabra “Dispensación” proviene de una palabra

griega que se traduce de cuatro maneras diferentes: dispensación,

administración, orden y mayordomía. Literalmente significa el

gobierno de una casa o el ordenamiento de una casa. La palabra

original es oikonomía, que transliterada es economía y traducida

nos llega como Dispensación, Administración, Mayordomía y

Orden. Estamos familiarizados con la palabra “economía”. Los

estudiantes que se preparan para el servicio gubernamental estudian

Economía Política, que se relaciona con el ordenamiento de

la riqueza material. Pero cuando se usa en las Escrituras, esa

palabra se relaciona primariamente con la dirección de la familia

humana por parte de Dios, en su programa de las edades y

consecuentemente con la responsabilidad resultante del hombre

ante Dios.

 

A la luz de estas dos palabras: edad y dispensación, podemos

definir la época presente diciendo que estamos viviendo en la

edad de la Iglesia, en la cual estamos bajo la dispensación de la

Gracia. Así pues, una Dispensación se relaciona con la verdad por

la cual el hombre es responsable en una Edad dada. Esto lo hemos

de ilustrar más adelante. Discutamos ahora el Dispensacionalismo.

 

En los capítulos tercero y primero de la Epístola a los Efesios,

hallamos la base para mostrar que el Dispensacionalismo es un

asunto evidentemente Escritural. Esto lo enfatizaremos, pues por

la manera en que algunos se oponen hacen pensar que ni siquiera

el término puede ser hallado en la Palabra de Dios.

 

Efesios 3:1-5, dice: “Por esta causa yo Pablo, prisionero de

Cristo Jesús por vosotros los Gentiles, si es que habéis oído la

dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con

vosotros, a saber, que por revelación me fué declarado el misterio,

como antes he escrito en breve; leyendo lo cual podéis

entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: El cual

misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los

hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y

profetas en el Espíritu”.

 

Nótese, por favor, que lo que Dios está haciendo hoy en día, es

llamado por el apóstol Pablo “un misterio”, el cual misterio “no se

dió á conocer á los hijos de los hombres“. ¿Cómo pueden,

entonces, los opositores del Dispensacionalismo pretender tener

razón cuando nos dicen que la responsabilidad del hombre siempre

ha sido la misma, siendo que Pablo nos dice que el programa

de Dios en esta edad y la responsabilidad del hombre en este

programa no fue nunca revelado antes? Pues leemos:

 

“en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como

ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu”.

Y en el versículo 6: “Que los Gentiles sean juntamente herederos,

é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el

evangelio”.

 

En el Antiguo Testamento no tenemos revelación específica de

la Iglesia. El hecho de que Dios está llamando fuera a un pueblo

a Su Nombre de entre los judíos y Gentiles es una revelación del

Nuevo Testamento, y, por lo tanto, la responsabilidad del hombre

en la presente Edad de la Iglesia no está revelada en el Antiguo

Testamento. Vivimos, pues, en una economía diferente, bajo

responsabilidades diferentes, que las de los santos de los tiempos

del Antiguo Testamento. Por eso Pablo continúa diciendo:

 

“Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios

que me ha sido dado según la operación de su potencia. A mí, que

soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta

gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las

inescrutables riquezas de Cristo, Y de aclarar á todos cuál sea la

dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que

crió todas las cosas. Para que la multiforme sabiduría de Dios sea

ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en

los cielos” (Ef 3:7-10). Nótese la expresión “la determinación

eterna” o de las edades, del versículo 11, lo que nos indica que hay

en las Escrituras una doctrina de las edades. Dios está llevando a

cabo un propósito muy definido en las edades y que está claramente

marcado o subdividido en las Escrituras. Nosotros vivimos

ahora en una edad particular de las varias que son reveladas en la

Palabra de Dios. Nosotros estamos en la Edad de la Iglesia, que es

separada en clara distinción de todas las otras edades que se

mencionan en la Escrituras.

 

El otro pasaje es el de Efesios 1:8-10: “Que sobreabundó en

nosotros en toda sabiduría é inteligencia; descubriéndonos el

misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había

propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la

dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están

en los cielos, como las que están en la tierra”.

 

Allí se nos relaciona con una futura Dispensación. Algunos

cuestionan si involucra el Milenio o el Estado Eterno, pero nótese

que la declaración está en clara distinción a lo que en el propósito

de Dios se está llevando a cabo hoy en día en la Iglesia de

Jesucristo.

 

Ahora bien, sin leer ninguna nota del Dr. Scofield, vemos que

los principios del Dispensacionalismo son cosechados directamente

de las Escrituras, sobre la base de un acercamiento literal,

gramatical-histórico a la Palabra de Dios. No es el resultado de una

sobreimposición de un sistema, como mantienen nuestros opositores.

 

Por ejemplo, en Tito 2:12 el apóstol Pablo refiere a “este siglo”,

que también se puede traducir: “a este presente edad”. Leemos que

la Gracia de Dios nos enseña a renunciar a la impiedad y a los

deseos mundanos y a vivir templada, justa y píamente en esta

presente edad.

 

En Efesios 1:20 se nos dice que el Señor Jesucristo fue

resucitado de los muertos y colocado a la diestra de Dios, “sobre

todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre

que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero”. Así

que, por medio de las Escrituras podemos entender que Dios ha

separado esta edad de otra edad que le sigue, habiendo una

distinción clara. Luego, si como dicen nuestros amigos de la así

llamada “Teología del Pacto” que, desde el tiempo de Adam hasta

la consumación de todas las cosas, la prueba del hombre y su

responsabilidad ante Dios siempre ha sido la misma, ¿cómo es que

las Escrituras separan una edad de la otra? Quede, pues, claro: lo

que distingue una edad de la otra es la verdad que Dios da al

hombre en cada edad particular y por la cual el hombre es

responsable. Por lo tanto, es la responsabilidad del hombre, bajo

la revelación dada por Dios en una determinada edad, la que

distingue una Edad Dispensacional de otra.

 

La Biblia no solo menciona la edad presente sino también la

venidera, como está indicado en Efesios 1:21. El mismo hecho la

hallamos en Hebreos 2:5, “Porque no sujetó á los ángeles el

mundo venidero, del cual hablamos“, o de la edad venidera. Así

que vemos que la Palabra mira al futuro, a una edad que ha de

suceder a la edad presente. Nuestro amigos amileniaristas, de la

“Teología del Pacto”, nos dirían que la segunda venida de Cristo

va a dar entrada a un juicio general y a una resurrección general,

y luego al estado eterno, lo cual no deja lugar para el cumplimiento

de aquellos pasajes de la Palabra de Dios que hablan de la edad

venidera del Reino del Mesías, al cual también se refiere

Hebreos 6:5 al hablar de la virtudes del siglo venidero (citado

también en el Antiguo Testamento en Isaías y otros pasajes), todo

lo cual habla de las obras milagrosas que realizará el Señor

Jesucristo al venir al final del período de la Tribulación para

establecer su Reino sobre la tierra, en cumplimiento de las

promesas dadas a David (como vemos en 2 S 7 y Sal 87). Por lo

tanto el siglo venidero es el Siglo del Reino, edad a la que refiere

el capítulo 20 del Apocalipsis, donde en siete versículos hallamos

seis menciones a los mil años del Reino de Dios.

 

Dios quiso inculcarnos el conocimiento del hecho de que

Cristo va a reinar personalmente en esta tierra, cuando ocurra su

segunda advenimiento. Ese será su Reino Milenial, el cual será la

primera fase del Reino Eterno de Dios. A veces nuestros amigos

amileniaristas nos dicen que estamos equivocados porque el

Antiguo Testamento habla de un Reino Eterno, mientras que

nosotros hablamos de un Reino Milenial. Contestamos diciéndoles

que el Nuevo Testamento nos habla de un Reino Milenial, tanto

como de un Reino Eterno; lo cual nos indica que el Reino Milenial

será realmente la primera fase del Reino Eterno. El Reino Milenial

será entonces la prueba final del hombre de parte de Dios, pues

cada Dispensación es una prueba designada para demostrar o

probar que el hombre es un pecador inveterado y no puede agradar

a Dios aparte de la Gracia de Dios: este es el propósito de las

Dispensaciones. Y en el Reino Milenial de Nuestro Señor Jesucristo,

el hombre será probado bajo condiciones ideales: Satanás

será atado, el Mesías gobernará en justicia, Su voluntad será

impuesta en la Tierra y no habrá ningún sistema mundial oponiéndose

a Cristo, pero, con todo, se demostrará que muchos nacidos

en el Milenio rendirán una mera obediencia exterior a Cristo y sin

tener fe de corazón en el Señor. Esto último se verá claramente

cuando Satanás será soltado por un corto espacio de tiempo. En

Apocalipsis 20 se nos dice que entonces muchos seguirán a

Satanás y atacarán la ciudad de Jerusalem, pero Dios enviará

fuego del Cielo que los destruirá. Está será la última prueba del

hombre de parte de Dios, que demostrará que ni aún bajo condiciones

ideales, el hombre por su propia naturaleza caída no puede

agradar a Dios a parte de la Gracia de Dios.

 

Digamos ahora que la Biblia no solo habla del presente siglo

y de la edad venidera, sino también nos habla de otras edades

anteriores a la presente edad, como lo vemos en Romanos 5:12

a 14, “De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como

el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la

muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos

pecaron. Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero

no se imputa pecado no habiendo ley. No obstante, reinó la muerte

desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la manera

de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir”.

 

Aún una simple, aunque cuidadosa lectura, de estos versículos

nos muestra que anteriormente a la edad de la Iglesia, se ofrece

a nuestra consideración al menos otras dos edades: la edad

Mosaica (o de la Ley), y la edad pre-Mosaica (desde Adam hasta

Moisés o desde Adam hasta la Ley) y se hace referencia a ambas,

como anteriores a la primera venida de Cristo. Nótese; “Porque

hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa

pecado no habiendo ley”. Ahí tenemos al apóstol Pablo refiriéndose

al período de tiempo anterior a Moisés como el período sin

Ley, que es señalado como un período distintivo en sí mismo,

aparte de otro período. Luego nos dice: “No obstante, reinó la

muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la

manera de la rebelión de Adam“, esto es, los que no pecaron

violando un mandamiento directo de Dios. Se menciona pues un

período anterior a la dádiva de la Ley, que podemos llama edad

Edénica, en la cual tenemos la dispensación de la Inocencia, a

la cual se refiere Génesis 1:28 y 3:6. Allí, en el jardín, se tuvo una

situación única: un Adam y una Eva creados sin pecado, que caen

bajo la influencia del tentador Satanás, la Serpiente, y pecan.

Ahora bien: ¿cuál fue la responsabilidad antes del tiempo de

Pablo? Es obvio que no era la de predicar el Evangelio. Adam y

Eva estaban solos y en una correcta relación para con Dios;

podemos decir que tenían una posición de relativa justicia, pues

cuando fueron creados eran buenos y tenían comunión con Dios.

Tenían noción de que su responsabilidad era la de cuidar el Jardín

y que tenían el privilegio de comer del fruto de todos los árboles

excepto uno, del árbol de conocimiento del bien y del mal.

Fallaron ante la prueba. Pero ciertamente su responsabilidad, su

mayordomía, era totalmente distinta de la que tenemos nosotros

hoy en día. Y cualquiera que reconoce estos hechos, quiéralo o no,

es un Dispensacionalista.

 

Eso es lo que queremos significar por Dispensacionalista. Y

nótese que solo hemos usado la Palabra de Dios; no hemos leido

ni una sola nota de la Biblia de referencias anotada por el Dr.

Scofield; hemos demostrado simplemente que han habido responsabilidades

diferentes en el programa de Dios a través de las

edades y que tales responsabilidades son las Dispensaciones de las

que habla la Escritura. Hemos mencionado: El siglo presente, el

siglo venidero, la edad Mosaica, la edad premosaica y la edad

edénica. Sin usar más que la “Sola Scriptura” hemos, pues,

discernido por lo menos cinco Dispensaciones. Nuestro propósito

ha sido establecer que el principio fundamental de la enseñanza

Dispensacional lo hallamos directamente en la Palabra de Dios.

Ese principio está allí. No es, por lo tanto, ninguna cosa

sobreimpuesta a las Escrituras por Scofield o algún otro enseñador

del pasado. Esto estaba allí en los días de los apóstoles. Se trata de

asuntos estrictamente Bíblicos y que podemos espigar consecuentemente

de las Escrituras mismas en un acercamiento gramaticalliteral-

histórico a la Palabra de Dios.

 

Permítasenos agregar algunos pensamientos más. Aún tratando

con un mínimo de detalle la Edad Premosaica, se nos muestran

ciertas distinciones dentro siempre de ese período. Por ejemplo, el

período de la Conciencia (Gé 4). Caín mató a su hermano Abel y

Dios le puso una señal sobre él “para que no lo hiriese cualquiera

que le hallara” (v. 15). Pero más tarde, en el capítulo 9 del Génesis

Dios establece que a cualquiera que matase a su hermano debía

serle quitada. ¿Contradicción? En ninguna manera: simplemente

un cambio de Dispensación y con ella un cambio de responsabilidad

delante de Dios.

 

Luego llegamos al capítulo 12 del Génesis y hallamos que Dios

elige a un hombre, Abraham, y le da ciertas promesas, tanto para

él como para su simiente. Así vemos que una Dispensación puede

ser hecha para solo una parte, un segmento de la familia humana.

La Ley fue dada sólo a Israel y no a los Gentiles ni a la Iglesia. Es

con las promesas que Dios dio a Abraham, que guiaron su vía

Abraham, su hijo Isaac, su nieto Jacob y los doce hijos de este; sus

vidas fueron ordenadas por las promesas que Dios les había dado

de entrar en la tierra de Canaán, y a ese período, el de los

Patriarcas, le llamamos la Dispensación de la Promesa.

 

Otro factor relevante es que las Dispensaciones o las Edades

pueden cambiar, pero que la verdad dispensacional es continuada

y llevada de una edad a la otra, como una escala ascendente en la

que con cada edad la revelación es mayor. Una vez que Dios revela

Su Verdad esta no cesa de ser verdad, las edades subsiguientes

toman la verdad de las edades precedentes y Dios agrega más para

que haya una intensificación de responsabilidad en cada edad. A

veces ciertas alteraciones son hechas, como por ejemplo, en el

período de la Ley a la Gracia, pero, aunque ciertos principios

morales revelados en el sistema Mosaico del Antiguo Testamento

son continuados en la presente edad de la gracia, entran sin

embargo en el marco de la Gracia como una parte del marco de la

Ley. Si la Ley prometió bendiciones al adherirse a los principios:

“si hace esto serás bendecido”, ahora la Gracia le da la vuelta:

“habéis sido bendecidos con toda bendición en los lugares celestiales,

por lo tanto, vivid según ello”.

 

Es pues evidente que las Escrituras nos presentan y enseñan

una revelación progresiva de Dios al hombre. Consecuentemente,

con cada edad sucesiva tenemos una intensificación de la responsabilidad

del hombre ante Dios. Hoy tenemos más responsabilidad

que la que la que tenían los que vivieron bajo la Ley en Israel.

Israel no tuvo un Evangelio que predicar a todo el mundo, pero

nosotros sí, esta es nuestra responsabilidad que tiene un alcance

universal. Israel debía quedar en la tierra bajo el sistema Mosaico

que gobernaba su vida moral, social, civil y religiosa, y debía

andar en obediencia a Dios, y Dios les colmaría de bendiciones

temporales así como de espirituales; pero el énfasis de la Ley

estaba en las bendiciones temporales, a fin de que los israelitas,

bendecidos por Dios, fuesen un testimonio del Dios verdadero a

las naciones que les rodeaban. Y aunque Israel era un testimonio

en la tierra, sin embargo no tenía un Evangelio que predicar ni

sociedades misioneras: no hubieron sociedades misioneras hasta

Pentecostés.

 

 

 

Importancia del Dispensacionalismo

 

1. El Dispensacionalismo sostiene la verdad de la Palabra

de Dios como ningún otro sistema de interpretación

los hace.

 

Ningún pasaje de las Santas Escrituras puede ser considerado

de poca importancia para el acercamiento Dispensacionalista;

cada pasaje halla su lugar en el plan y en los propósitos de Dios.

Sólo por el acercamiento Dispensacionalistas vemos que las

Escrituras no se contradicen y, consecuentemente, sólo por el

acercamientos Dispensacionalista vemos la verdadera unidad de

la Palabra de Dios.

 

Recuerde, y no lo olvide jamás, que una “Palabra de Verdad

bien trazada” es una Palabra autentificada. Desafiamos a los

opositores al Dispensacionalismo a que demuestren un sistema de

interpretación que considera a la Revelación en su integridad y de

a cada porción de la Palabra su debido lugar. Cabe aquí una

pregunta: ¿Por qué los opositores del Dispensacionalismo evitan

libros como los de Ezequiel y el de Zacarías, por ejemplo, así

como el de Apocalipsis, en cuanto estos hablan de la gloria

Milenial de Israel? Si se niega que ha de haber un reino Milenial

de Cristo en la tierra después de Su segundo advenimiento,

entonces no se pueden tratar esos pasajes en Ezequiel, Zacarías y

Apocalipsis. Si uno lee los comentarios de los Amileniaristas y

luego toma conciencia de las interpretaciones del

Dispensacionalismo probará todo ello y no abrigo la menor duda

de la posición que adoptará. Pruébelo.

 

2. Una breve palabra acerca de los esfuerzos y resultados

del Dispensacionalismo.

 

Primero. Estimula el amor por la Palabra entre el pueblo de

Dios. Y en cuanto a los opositores que han calumniado a la Biblia

-21-

Anotada de Scofield y ridiculizado sus notas, cabe preguntarles:

¿Han producido ellos alguna Biblia con referencias que establezca

su interpretación, e inspiran y alientan sus enseñanzas el

establecimiento de clases Bíblicas en los hogares y en las Iglesias

locales? Les desafiamos en esa línea.

 

Segundo. El Dispensacionalismo enfatiza un ministerio centrado

en la Palabra de Dios y no en las filosofías de los hombres

ni en la así llamada “acción social“. La Biblia, para los

Dispensacionalistas, es la única autoridad en doctrina y prácticas.

El presente movimiento de Iglesias Bíblicas Independientes es

básicamente Dispensacional en su acercamiento a la Palabra de

Dios y el Señor está bendiciendo dicho movimiento hay en día

como a ningún otro.

 

Tercero. Un factor vital es que el testimonio del

Dispensacionalismo se mantiene por los Fundamentos verdaderos

de la Fe. Esto es muy importante. No hay liberalismo dentro

del Dispensacionalismo. Pero dentro del campo de los Amileniaristas

se hallan muchos “compañeros extraños”. El Romanismo es

Amileniarista y, triste es decirlo, encontramos también Amileniaristas

entre los de Teología Conservadora Reformada. Quede

claro aquí: ni el Liberalismo ni el Romanismo son compatibles

con el Dispensacionalismo. Debe acreditársele al Dispensacionalismo

que el Liberalismo no le es compatible ni podrá serlo jamás,

por la razón fundamental de que el Dispensacionalismo cree en la

absoluta Inerrabilidad de las Santas Escrituras, y en Su Inspiración

Verbal y Plenaria. El Dispensacionalismo está basado en una

Palabra Inerrable. Y porque esa Palabra es Inerrable, es que

queremos saber de su interpretación gramatical, literal e histórica.

 

Quiera el Señor desafiar nuestros corazones a la luz de estas

verdades para que leemos Su Santa Palabra a la luz del acercamiento

Dispensacionalista. AMÉN.

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    • El Señor venga por su iglesia, antes del caos mundial o a mediados, al final, es lo de menos, lo que importa es que el es el Señor., y el tiene una iglesia que ama y cuida y que le ha preparado lugar especial en los cielos. Amen!

      Cristo viene!

      • PuertoMadero says:

        Así es mi hermana , en este link se aprecia claramente que el ataque al pastor es basado en la postura contraria al pre-tribulacionismo, siempre basándose y desviándose en Mateo 24.
        Anoche muy tarde sin darme cuenta subí el post sin querer y sin estar terminado , me he dado cuenta recién, pero creo muy útil seguir aportando y estudiándolo, Dios nos ha dado la libertad y el consejo de examinar las escrituras y es una muy buena forma de crecer en la fe y entender el evangelio de la gracia, he completado el tema con un estudio acerca del dispenciasionalismo.
        Dios te bendiga

  1. No creo que MacArthur sea un falso Maestro ni tampoco que enseñe doctrina de Demonios. así como tampoco creo que los pentecostales sean ignorantes de la Biblia.no tiene mucho apego a los dones del Espíritu Santo; pero también yo viví en USA y entre a Iglesias Pentecostales donde todo era emoción y no vi cambio de vidas,solo apariencia religiosa. no debemos decir a la ligera: tal es un falso y diabólico porque quizás podamos blasfemar contra el Espíritu Santo. ahora si hay falsos maestros muy reconocidos que enseñan doctrina pervertida como Cash Luna o Hinn pero ya los conocemos.y al final el diablo quiere esto. lo mejor que podemos hacer es llevar la palabra a aquellos que no conocen de Cristo.

    • PuertoMadero says:

      Amen hermano ,gracias por su aporte.Dios le bendiga.

      • Saludos y bendiciones amados hermanos, yo también pienso igual que el hermano Walter, tengo el libro de ” Fuego extraño” me lo regaló una de mis hijas porque saben que respeto y sigo a este maravilloso hombre de Dios por la profundidad de sus exposiciones y también porque es un acérrimo defensor de la verdad y la sana doctrina, este libro es un excelente material que describe los excesos y desvaríos en los que ha cabido la gran mayoría de “iglesias” neopentecosTales, exhibe de manera gráfica y magistral todos los ardides e inventos que utilizan hoy día para explotar la ignorancia escritural, y falta de madurez de muchos desafortunados hermanos, realmente los desenmascara y creo los pone en ridícula exhibiéndolos como lo que son ” mercaderes de la fe”

        ahora también es bien sabido, que Jhon Macarthur es constantemente acusado de “cesaciónista” porque él no cree en la vigencia de estos dones, por lo menos no en la forma en que los manejan muchas “iglesias” con todas estas exhibiciones demencia les de risa loca, retorciéndose en el suelo y brincando como cabras, con actos de exhibicionismo de diseques conversiones de agua en vino,etc, etc, etc.

        En fin, por años he seguido uy de cerca a este gran maestro de la palabra y en forma contundente puedo decir que no es un falso maestro y el hecho de que el piense o intérprete e forma diferente una parte de las escrituras de ninguna forma lo convierte en un falso maestro, y esto mismo sucede con otros tremendos hombres de Dios, las diferencias interpretativas de la palabra de Dios van a seguir existiendo hasta que llegue lo perfecto, entonces lo que es en parte será nulo fichado.

        Les amo entrañablemente queridos hermanos, yo también tengo puntos de vista bastante radicales y fuertes, sigamos unidos por el indescriptible amor de Dios reflejado en nuestro Mesias a quien ha hecho justificación, santificación, y redención para los que hemos crehido en El, en forma indefectible., bendiciones eternas.maranatha.

  2. Pero es en lo que creemos no? El arrebatamiento, las dispensaciones…

    Cristo viene!

  3. PuertoMadero says:

    Adhiero un estudio compartido por el hermano Isidro en el blog hace algunos años muy completo y claro acerca del tema y que está en la cabecera de inicio del blog:

    http://elregresa.net/estudios/el-significado-de-las-dispensaciones-hno-ilzar/

    EL SIGNIFICADO DE LAS DISPENSACIONES:

    En el estudio de las Escrituras es importante entender que la revelación escritural se divide en períodos bien definidos. Estos están claramente separados, y reconocer estas divisiones y sus propósitos divinos constituye uno de los factores más importantes en la verdadera interpretación de las Escrituras. Estas divisiones se conocen como «dispensaciones», y en períodos de tiempo sucesivos se pueden observar diferentes dispensaciones.
    Una dispensación puede definirse como una etapa en la revelación progresiva de Dios y constituye una administración o regla de vida distinta. Aunque el concepto de una dispensación y de una época en la Biblia no es precisamente la misma, es obvio que cada período tiene su dispensación. Las épocas se mencionan a menudo en la Biblia (Ef. 2:7; 3:5, 9; He. 1:2). La Biblia también hace distinción de épocas (Jn. 1:17; cf. Mt. 5:21-22; 2 Co. 3:11; He. 7:11-12).
    Es probable que el reconocimiento de las dispensaciones arroje más luz sobre el mensaje total de las Escrituras que ningún otro aspecto del estudio bíblico. Muy a menudo sucede que el hecho de tener un claro entendimiento de las dispensaciones y de los propósitos que Dios ha revelado en ellas ha llegado a ser el principio de un valioso conocimiento de las Escrituras y de un interés personal en la Biblia misma. La relación del hombre con su Creador no es la misma en todas las edades. Ha sido necesario someter al hombre caído a ciertas pruebas. Esto es en parte el propósito de Dios a través de las edades, y el resultado de las pruebas afrontadas por el hombre ha sido en cada caso una incuestionable demostración tanto de la pecaminosidad como del absoluto fracaso espiritual y moral del género humano. Y en el día final toda boca se cerrará, porque a través de muchos siglos de experiencia se habrá comprobado la maldad o insensatez de todos los pensamientos del corazón del hombre.
    Cada dispensación comienza, por lo tanto, con el hombre divinamente establecido en una nueva posición de privilegio y responsabilidad, y termina con el fracaso humano que trae como consecuencia la manifestación del JUSTO JUICIO DE DIOS. Si bien es cierto que existen algunos hechos, tales como el carácter santo de Dios, que permanecen invariables para siempre y que de consiguiente son los mismos en cada edad, hay a la vez diferentes instrucciones y responsabilidades que se limitan en cuanto a su aplicación ha determinado período.
    En relación con todo esto el estudiante de la Biblia debe reconocer la diferencia entre aplicación primaria y aplicación secundaria de la Palabra de Dios. Solamente aquellas porciones de las Escrituras que son destinadas directamente para el hijo de Dios en este tiempo de gracia deben ser objeto de una aplicación primaria o personal al cristiano. Se demanda que dichas instrucciones reciban detallado cumplimiento. Cuando se trata de aplicación secundaria debe observarse que, mientras es cierto que pueden extraerse lecciones espirituales de cada porción bíblica, esto no significa que el cristiano esté en la obligación ante Dios de cumplir aquellos principios que fueron la expresión de la voluntad divina para la gente de otras dispensaciones. El hijo de Dios en el actual
    período de gracia no está en la misma situación de Adán o de Abraham, o de los israelitas en el tiempo de la Ley; ni es llamado tampoco a seguir aquella manera peculiar de vida que según las Escrituras se demandará de los hombres cuando el Rey haya regresado a establecer su reino terrenal.
    Siendo que el hijo de Dios depende completamente de la instrucción contenida en las páginas de la Biblia para dirigir sus pasos en la vida diaria, y siendo que los principios revelados en las diferentes dispensaciones son tan diversos y a veces tan contradictorios, es de gran importancia para él reconocer las porciones bíblicas que se aplican directamente a su propio caso, si es que va a vivir de acuerdo a la voluntad divina y para la gloria de Dios. En la consideración del testimonio total de la Biblia, es casi tan importante para el creyente que desea hacer la voluntad divina conocer lo que no le concierne directamente como aquello que tiene directa referencia a él. Es obvio que, aparte del conocimiento de la verdad dispensacional, el creyente no podrá adaptarse inteligentemente al presente propósito de Dios en el mundo. Sólo ese conocimiento le salvará de caer en aquella sujeción a la ley que caracterizó a la dispensación pasada o de querer llevar a cabo en la actualidad el programa de transformación mundial perteneciente a la dispensación por venir.
    Debido a la imperfección de las traducciones, algunas verdades importantes se hallan ocultas para el que lee solamente el texto corriente de la Biblia. Por ejemplo, la palabra griega aion, que significa una «edad» o dispensación, se traduce «mundo» en unas cuarenta ocasiones. Por ejemplo, cuando se dice en Mateo 28:20 «hasta el fin del mundo», la referencia no es al fin del mundo material, lo que a su debido tiempo tomará lugar (2 P. 3:7; Ap. 20:11; Is. 66:22), sino más bien al fin de esta edad. El fin del mundo no se acerca, sino el fin de la presente edad. Según las Escrituras hay en todo siete grandes dispensaciones, y es evidente que nosotros estamos viviendo cerca del fin de la sexta de ellas. La edad del reino milenial (Ap. 20:4, 6) está todavía por venir.
    Una dispensación se caracteriza más o menos por las nuevas responsabilidades que Dios le señala al hombre al principio de ella y por los juicios divinos con que la misma termina. Las siete dispensaciones son las siguientes: 1) Inocencia, 2) conciencia, 3) gobierno, 4) promesa, 5) ley, 6) gracia, 7) reino milenial.
    Al estudiar las dispensaciones hay ciertos principios esenciales para entender esta enseñanza. El dispensacionalismo se deriva de una interpretación normal o literal de la Biblia. Es imposible interpretar la Biblia en su sentido normal y literal sin darse cuenta de que hay diferentes eras y diferentes dispensaciones. Un segundo principio es el de la revelación progresiva, esto es, el hecho reconocido por prácticamente todos los estudiantes de la Escritura de que la revelación es dada en etapas. Tercero, todos los expositores de la Biblia necesitarán reconocer que una revelación posterior en cierto grado sustituye a una revelación primaria con un cambio resultante en reglas de vida en las cuales pueden cambiarse o modificarse y añadirse nuevos requisitos. Por ejemplo, mientras que Dios mandó a Moisés a matar un hombre por cortar leña en un sábado (Nm. 15:32-36), ninguno aplicaría este mandamiento hoy porque vivimos en una dispensación diferente. Aunque se distinguen frecuentemente siete dispensaciones en la Escritura, tres son más importantes que las otras; ellas son: la dispensación de la ley, gobernando a Israel en el Antiguo Testamento desde el tiempo de Moisés; la dispensación de la gracia, la era presente; y la futura dispensación del reino milenial.
    1ª DISPENSACION DE LA INOCENCIA: ERA DE LIBERTAD
    Esta dispensación comenzó con la creación del hombre (Gn. 1:26-27) y continúa hasta Gn. 3:6. En esta dispensación al hombre le fue dada la responsabilidad humana de ser fructífero, dominar la tierra, tener dominio sobre los animales, usar los vegetales para comer y cuidar del huerto del Edén (Gn. 1:28-29; 2:15). Sin embargo, fue dada una prohibición; se instruyó al hombre para que no comiese del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gn. 2:17). Aunque al hombre se le concedió un estado bendito, un cuerpo, mente y naturaleza perfectos, y todo lo necesario para disfrutar de la vida, Eva sucumbió ante la tentación y comió el fruto prohibido y Adán se unió a ella en su acto de desobediencia (Gn. 3:1-6). Como resultado vino el juicio divino, la muerte espiritual, el conocimiento del pecado, el miedo hacia Dios y la pérdida del compañerismo.
    Aun en estas circunstancias Dios introdujo el principio de la gracia con una promesa del Redentor (Gn. 3: 15) y proveyó túnicas de pieles, típica provisión de la redención (Gn. 3:21).
    Ellos fueron expulsados fuera del huerto, pero se les permitió vivir sus vidas naturalmente (Gn. 3:23-24) y con el juicio de Dios sobre ellos comenzó una nueva dispensación. En la dispensación de la inocencia Dios reveló la falla del hombre, le dio la promesa de un Redentor que vendría, reveló su soberanía en juzgar a sus criaturas e introdujo el principio de gracia.
    2ª DISPENSACION DE LA CONCIENCIA: ERA DE LA DETERMINACION HUMANA
    Esta dispensación, que comienza en Génesis 3:7 y se extiende hasta Génesis 8:19, trajo nuevas responsabilidades sobre el hombre, establecidas en el así llamado pacto con Adán y Eva. Se emitió una maldición sobre Satanás (Gn. 3:14-15), pero también cayó una maldición sobre Adán y Eva (Gn. 3:16-19). Aunque no se revela un código detallado de moral dado al hombre en este tiempo, se le exigió que viviera de acuerdo a su conciencia y guardando el conocimiento de Dios a medida que le fuera dado. Sin embargo, bajo la conciencia, el hombre continuó fallando tanto como lo había hecho siempre. La conciencia podía convencer, pero no traería victoria (Jn. 8:9; Ro. 2:15; 1 Co. 8:7; 1 Ti. 4:2). Los hijos de Adán tenían su naturaleza pecaminosa manifestada en el hecho de rehusarse a traer un sacrificio de sangre (Gn. 4:7) y el asesinato de Abel por Caín (Gn. 4:8). La civilización resultante de Caín fue pecadora (Gn. 4:16-24), y la muerte física se convirtió en algo común (Gn. 5:5-31). La maldad del corazón humano alcanzó tal estado que otra vez el juicio fue necesario (Gn. 6:5, 11-13). El juicio se manifestó sobre Caín (Gn. 4:10-15), y en la Humanidad en general en la muerte (Gn. 5). Finalmente Dios tuvo que traer el diluvio universal sobre la tierra (Gn. 7: 21-24).
    Sin embargo, en este período también fue manifestada la gracia divina, puesto que algunos fueron salvos, como Enoc (Gn. 5:24), y la familia de Noé fue salva por el Arca (Gn. 6: 8-10; He. 11:7). La dispensación terminó con el diluvio en el cual solamente la familia de Noé fue salvada.
    El propósito de Dios en esta dispensación fue el de demostrar nuevamente la caída del hombre bajo la nueva situación en la cual éste se desempeñaba bajo su conciencia. Sin embargo, en este período Dios preservó la línea del futuro Redentor, demostrando su soberanía en juzgar al mundo por medio del diluvio y manifestando su gracia a Noé y su familia.
    3ª DISPENSACION DEL GOBIERNO HUMANO: PACTO CON NOE
    Esta dispensación cubre el período desde Génesis 8:20 a 11:9. A Noé Dios le dio un pacto incondicional (Gn. 8:20-9:17), en el cual El prometió que no habría más destrucción por diluvio (Gn. 8:21; 9:11). Dios prometió que las estaciones en el curso de la naturaleza no cambiarían (Gn. 8:22) y le dio nuevamente al hombre el mandamiento de multiplicarse (Gn. 9:1) y de continuar su dominio sobre los animales (Gn. 9:2); el comer carne era permitido ahora, aunque la sangre estaba prohibida (Gn. 9:4). Lo más importante fue el establecimiento de la esencia del gobierno, en el cual se le dio al hombre el derecho de matar a los asesinos (Gn. 9:5-6).
    En este pacto, así como en los otros, hay fracaso humano, como lo indica la embriaguez de Noé (Gn. 9:21) y la irreverencia de Cam (Gn. 9:22). Es un período de deterioro moral y religioso (Gn. 11:1-4). El gobierno humano, como la conciencia, fracasaron en reprimir el pecado del hombre, y el resultado fue la torre de Babel (Gn. 11:4). El juicio de Dios fue confundir su lengua (Gn. 11:5-7), y la civilización humana fue dispersada (Gn. 11:8-9).
    En este período, sin embargo, la gracia fue evidente en cómo el remanente de Dios fue preservado y en la selección de Abraham (Gn. 11:10 – 12:3). También fue preservada la simiente de la mujer y Dios fue manifestado en forma soberana. La dispensación finalizó con el juicio de la Torre de Babel y los preparativos para la próxima dispensación. Es importante notar que ambos, la conciencia y el gobierno humano, continúan en dispensaciones posteriores.
    Sólo Abraham y su simiente entran bajo la dispensación de la promesa. En general, la dispensación del gobierno humano reveló el fracaso del hombre bajo esta nueva regla de vida, el juicio selectivo de Dios, y se continuó manifestando la gracia divina.
    4ª DISPENSACION DE LA PROMESA: PACTO CON ABRAHAM
    Este pacto, que comienza en Génesis 11:10, se extiende hasta Éxodo 19:2. En él la responsabilidad humana fue dada en la forma de confiar en las promesas de Dios reveladas a Abraham. El contenido de su revelación divina incluía la promesa a Abraham (Gn. 12:1-2; 13:16; 15:5; 17:6); la promesa a Israel, la simiente de Abraham, de la que saldría una gran nación y el canal para el cumplimiento de la promesa de Dios (Gn. 12:2-3; 13:16; 15:5,18-21; 17:7-8; 28:13-14; Jos. 1:2-4); y una promesa de bendición a toda la tierra a través de Abraham (Gn. 12:3), El principio fue también establecido de manera que Dios bendijera a aquellos que bendijeran a Abraham y maldijera a aquellos que maldijeran la simiente de Abraham.
    El pacto Abrahámico es uno de los pactos importantes de la Biblia e incluye la provisión de que Israel sería una nación para siempre, tendría el título de su tierra para siempre, sería bendecida en cosas espirituales, estaría bajo la protección divina y tendría el signo especial de la circuncisión (Gn. 17:13-14).
    El pacto era a la vez de gracia en principios e incondicional, por cuanto no dependía de la fidelidad humana, sino en la fidelidad de Dios. Solamente cumplidas parcialmente en el tiempo en que vivió Abraham, las bendiciones y promesas del pacto Abrahámico continúan en su cumplimiento hacia el fin de la historia humana. Algunas de las bendiciones inmediatas del pacto para alguna generación particular estaban condicionadas a la obediencia, pero el pacto en sí era declarado como un pacto eterno (Gn. 17:7, 13, 19 1 Cr. 16:16-17; Sal. 105:10). El pacto con Abraham fue dirigido primeramente a Abraham y sus descendientes hasta donde estaba comprometida la responsabilidad dispensacional. El mundo como un todo continuaba bajo el gobierno humano y la conciencia como su responsabilidad primaria.
    Bajo el pacto Abrahámico, sin embargo, había un constante patrón de fracaso, el cual fue manifestado en la demora de ir a la Tierra Prometida (Gn. 11:31); en Abraham al ser el padre de Ismael (Gn. 16:1-16); y en descender a Egipto (Gn. 12:10 – 13:1). Es evidente, sin embargo, que Abraham creció en fe y en gracia y finalmente tenía la voluntad de sacrificar aun a su hijo Isaac en obediencia a Dios (Gn. 22). Siguiendo a Abraham, Isaac fracasó viviendo tan cerca de Egipto como era posible sin violar el mandamiento de Dios. (Gn. 26:6-16). De la misma manera, Jacob falló en no creer en la promesa hecha a su madre cuando él nació (Gn. 25:23); él fue culpable de mentira, engaño y de regatear (Gn. 27:1-29), y eventualmente se movió fuera de la tierra hacia Egipto para evitar el hambre (Gn. 46:1-4).
    En Egipto, Israel también le falló a Dios en sus quejas y falta de fe (Ex. 2:23; 4:1-10; 5:21; 14:10-12; 15:24), en su deseo de volver a Egipto (Ex. 14:11-12) y en su constante murmuración (Ex. 15:24; 16:2; Nm. 14:2; 16:11, 41; Jos. 9:18). Su fracaso es evidente tanto en el momento en que fue dada la ley como posteriormente en su falla en cuanto a confiar en las promesas de Dios en Cades Barnea (Nm. 14). El fracaso bajo el período de la promesa abrahámica fue especialmente su responsabilidad y resultó en la pérdida temporal de la tierra, su esclavitud en Egipto, y en su viaje errante por el desierto antes de entrar en la tierra. Su fracaso estableció la etapa para la promulgación de la ley mosaica. En la dispensación de la promesa había mucha gracia divina ilustrada en el constante cuidado de Dios por su pueblo, su liberación de Egipto y la institución de la fiesta de la Pascua. La dispensación de la promesa termina en el momento en que fue dada la ley (Ex. 19), pero finaliza sólo en el sentido de ser el principio o prueba principal de responsabilidad. La dispensación de la promesa continúa hacia el fin de la historia, y muchas de sus promesas están aún en vigencia como un objeto de fe y esperanza. Las promesas hechas a Abraham son la base para las dispensaciones posteriores de la gracia y del reino. Hasta cierto punto las promesas nunca acaban y son cumplidas en un estado eterno. La dispensación de la promesa estableció claramente el principio de la soberanía divina, proveyó un canal de revelación divina especial para la nación de Israel, continuó la provisión de la redención y bendición divinas, reveló la gracia de Dios y prometió un testimonio para el mundo. Como las otras dispensaciones, sin embargo terminó en fracaso en lo que se refiere a la conformidad con la voluntad de Dios y preparó el terreno para la introducción de la ley como un ayo para traer a los creyentes a Cristo (Gá. 3:24).
    5ª DISPENSACION DE LA LEY
    La dispensación de la ley comienza en Éxodo 19:3 y se extiende a través de todo el período hasta el día de Pentecostés en Hechos 2, aunque la ley finalizó en un sentido en la cruz. Ciertas porciones como el evangelio de Juan y algunos pasajes selectos en los otros evangelios anticiparon, sin embargo, la era presente de la gracia.
    La ley mosaica fue dirigida solamente a Israel, y los gentiles no eran juzgados por sus normas. La ley contenía un detallado sistema de obras, incluidas tres principales divisiones: los mandamientos (la voluntad expresada de Dios, Ex. 20: 1-26); los juicios (la vida social y civil de Israel, Ex. 21: 1 – 24: 11); y las ordenanzas (la vida religiosa de Israel, Ex. 24: 12 – 31: 18). El sistema de sacrificios y del sacerdocio que fue incluido era tanto legal como de gracia. El gobierno en esta dispensación era una teocracia, un gobierno por medio de Dios a través de sus profetas, sacerdotes y (más tarde) reyes. El pacto mosaico fue también de carácter temporal, en vigencia sólo hasta que Cristo viniese (Gá. 3:24-25). La naturaleza de la dispensación era condicional, esto es, la bendición estaba condicionada a la obediencia.
    Por primera vez en la historia la Escritura reveló un completo y detallado sistema religioso bajo la ley, proveyó el terreno para la limpieza y el perdón, la adoración, y oración, y ofreció una esperanza futura.
    Bajo la ley hubo constante fracaso. Esto es evidente especialmente en el período de los jueces, pero siguió hasta después de la muerte de Salomón y la división del reino de Israel en dos reinos. Hubo períodos cuando la ley fue completamente olvidada e ignorada y la idolatría reinaba en forma suprema. El Nuevo Testamento continúa el registro de fracasos, que culmina en el rechazo y crucifixión de Cristo, quien en su vida guardó la ley en forma perfecta.
    Fueron infringidos muchos juicios durante la dispensación de la ley como se describe en Deuteronomio 28:1 – 30:20. Los mayores juicios fueron el cautiverio bajo Asiria y Babilonia, de los cuales retornaron en el tiempo debido. Los juicios de Israel también vinieron después del término de la dispensación e incluyeron la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. y la dispersión mundial de Israel. La gran tribulación, otro tiempo de angustia para Jacob, está todavía por delante (Jer. 30:1-11; Dn. 12:1; Mt. 24:22).
    Bajo la ley, sin embargo, también era administrada la gracia divina en aquel sistema de sacrificios que fue provisto como una vía de restauración para el pecaminoso Israel, y el Dios paciente se manifiesta en la provisión de profetas, jueces y reyes y en la preservación de la nación. En repetidas ocasiones el arrepentimiento de Israel fue aceptado por Dios, y a través de este período fue escrito el Antiguo Testamento. La bendición coronadora fue la venida de Cristo como el Mesías de Israel, a quien la nación entera rechazó.
    En un sentido la dispensación de la ley terminó en la cruz (Ro. 10:4; 2 Co. 3:11-14; Gá. 3:19, 25). Pero en otro sentido no concluyó hasta el día de Pentecostés, cuando comenzó la dispensación de la gracia. Aunque la ley finalizó como una regla específica de vida, continúa siendo una revelación de la justicia de Dios y puede ser estudiada con provecho por los cristianos para determinar el carácter santo de Dios. Los principios morales que resaltan la ley continúan, puesto que Dios no cambia; pero los creyentes hoy día no están obligados a guardar los detalles de la ley, dado que la dispensación ha cambiado y la regla de vida dada a Israel no es la regla de vida para la iglesia. A pesar de ello, pueden hacerse varias aplicaciones de la ley, aunque una interpretación estricta sólo relaciona a la ley mosaica con Israel.
    El propósito de la ley era proveer una regla justa de vida y traer el pecado a condenación. La experiencia de Israel bajo la ley demostró que la ley moral, cívica y religiosa no puede salvar o santificar. La ley nunca fue propuesta para proveer la salvación para el hombre, ya sea mientras estaba en vigencia o después, y por medio de su naturaleza era débil, por cuanto no podía justificar (Ro. 3:20; Gá. 2:16); no podía santificar o perfeccionar (He. 7:18-19); estaba limitada en su vigencia y duración (Gá. 3:19); no podía regenerar (Gá. 3:21-22), y sólo podía hacer manifiesto el pecado (Ro. 7:5-9; 8:3; 1 Co. 15:56). La ley hizo posible que Dios demostrara que todos eran culpables y que toda boca calló (Ro. 3:19), e hizo evidente la necesidad de Cristo (Ro. 7:7-25; Gá.3:21-27).
    6ª DISPENSACION DE LA GRACIA
    La dispensación de la gracia comienza justamente en Hechos 2 y continúa a través del Nuevo Testamento, culminando con el arrebatamiento de la iglesia. Algunas enseñanzas concernientes a la dispensación de la gracia fueron introducidas antes, como en Juan 13-17. Las Escrituras que se relacionan con esta dispensación se extienden desde Hechos 1 hasta Apocalipsis 3.
    La dispensación de la gracia fue dirigida solamente a la iglesia, puesto que el mundo como un todo continúa bajo la conciencia y el gobierno humanos. En ella, la salvación se revela que es por la fe únicamente, lo cual fue siempre verdad, pero ahora se hace más evidente (Ro. 1:16; 3:22-28; 4:16; 5:15-19). Las altas normas de gracia elevan a esta dispensación por sobre todas las reglas de vida previas (Jn. 13:34-35; Ro. 12:1-2; Fil. 2:5; Col. 1:10-14; 3:1; 1 Ts. 5:23).
    Sin embargo, bajo la gracia el fracaso fue también evidente, puesto que la gracia no produjo ni la aceptación universal de Cristo ni una iglesia triunfante. De hecho, la Escritura predijo que habría apostasía dentro de la iglesia profesante (1 Ti. 4:1-3; 2 Ti. 3:1-13; 2 P. 2-3; Jud.). Aunque Dios está cumpliendo sus propósitos en llamar a gentes para su nombre de entre los judíos y gentiles, la porción profesante pero no salva de la iglesia dejada atrás en el arrebatamiento será juzgada en el período entre el arrebatamiento y la venida de Cristo para establecer su reino (Mt. 24:1-26; Ap. 6-19). La iglesia verdadera será juzgada en el cielo en el tribunal de Cristo (2 Co. 5:10-11).
    En esta edad presente la gracia divina es especialmente evidente en la venida de Cristo (Jn. 1:17), en la salvación del creyente y en nuestra posición ante Dios (Ro. 3:24; 5:1-2, 15-21; Gá. 1:1 – 2:21; Ef. 2:4-10), y en la naturaleza de la gracia como una regla de vida (Gá. 3:1 – 5:26).
    La dispensación de la gracia termina con el arrebatamiento de la iglesia, el cual será seguido por el juicio de la iglesia profesante (Ap. 17:16). La era de la gracia es una dispensación diferente en lo que concierne a abarcar a creyentes judíos y gentiles. Por contraste, la ley de Israel era solamente para Israel, el gobierno humano era para el mundo entero, y la conciencia se extiende a toda la gente.
    En la presente dispensación la ley mosaica está completamente cancelada en cuanto a su aplicación inmediata, pero continúa para testificar de la santidad de Dios y provee muchas lecciones espirituales para ser aplicadas. Aunque todas las dispensaciones contienen un elemento de gracia, la dispensación de la gracia es la suprema manifestación de ambas cosas, la totalidad de la salvación recibida y en cuanto a una regla de vida.
    7ma DISPENSACION DEL REINO
    La dispensación del reino comienza con la segunda venida de Cristo (Mt. 24; Ap. 19) y es precedida por un período de tiempo en el cual se incluye la tribulación, el cual hasta cierto grado es un período transitorio. Las Escrituras que se aplican a ello son todos los pasajes del reino futuro, ya sea en el Antiguo o Nuevo Testamento (siendo las principales Sal. 72; Is. 2:1-5; 9:6-7,11; Jer. 33:14-17; Dn. 2:44-45; 7:9-14, 18, 27; Os. 3:4-5;’ Zac. 14:9; Lc. 1:31-33; Ap. 19-20). En el reino, la responsabilidad humana será obedecer al rey, quien regirá con vara de hierro (Is. 11:3-5; Ap. 19:15). El reino será teocrático, esto es, una reglamentación de parte de Dios, y habrá un sistema renovado de sacrificios y sacerdocio (Is. 66:21-23; Ez. 40-48). (Los pasajes citados no enseñan que, durante el reino milenial, el sacerdocio levítico será restaurado ni tampoco los sacrificios. ¿Cómo podría ser teniendo en cuenta lo que enseña el libro de Hebreos 7.11-12, 18-19; 8.6-13; 9.23-28? Un rasgo excepcional de este período es que Satanás será atado y los demonios permanecerán inactivos (Una vez más, la afirmación no es respaldada por el texto que se cita. El pasaje habla de Satanás, pero nada dice al respecto de los demonios durante el reino milenial. Como Pablo le dice a los Corintios “para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, 1ª Corintios 4.6) (Ap. 20:1-3, 7). El reino, sin embargo, también será un período de fracaso (Is. 65:20; Zac. 14:16-19), y habrá rebelión al final del mismo (Ap. 20:7-9).
    El juicio divino que sigue incluye la destrucción de los rebeldes por medio del fuego (Ap. 20:9) y la destrucción de la antigua tierra y cielo por fuego (2 P. 3:7, 10-12).
    En el reino milenial la gracia divina también se revela en el cumplimiento del nuevo pacto (Jer. 31:31-34), en cuanto a salvación (Is. 12), en prosperidad física y temporal (Is. 35), en abundancia de revelación (Jer. 31:33-34), en perdón de pecado (Jer. 31:34) y en la recolección de Israel (Is. 11:11-12; Jer. 30:1-11; Ez. 39:25-29). El reino milenial termina con la destrucción de la tierra y cielo por fuego y es seguido por el estado eterno (Ap. 21-22).
    La dispensación del reino difiere de todas las dispensaciones anteriores en que es la forma final de la prueba moral. Las ventajas de la dispensación incluyen un gobierno perfecto, la presencia inmediata y gloriosa de Cristo, el conocimiento universal de Dios y el término de los tiempos de salvación, y Satanás que permanece inactivo. En muchos puntos la dispensación del reino es suprema y trae a su consumación los tratos de Dios con el hombre. En las dispensaciones Dios ha demostrado cada significado posible de los tratos con el hombre. En cada dispensación el hombre fracasa y la gracia de Dios es suficiente.
    En las dispensaciones se cumple el propósito de Dios de manifestar su gloria, en el mundo natural y en la historia humana. A través de la eternidad nadie podrá levantar la pregunta de si Dios podría haber dado al hombre otra oportunidad para alcanzar la salvación o la santidad por medio de su propia habilidad. Un conocimiento de las dispensaciones es, de acuerdo a ello, la clave para el entendimiento del propósito de Dios en la historia y el despliegue de la Escritura, la cual registra los tratos de Dios con el hombre y su revelación divina concerniente a sí mismo.

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