Mar 24, 2014

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Sismólogos de Chile anuncian para Iquique un terremoto y tsunami como en 1868 y 1877

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Sismólogos de Chile anuncian para Iquique un terremoto y tsunami como en 1868 y 1877 

Tsunami

Sobrevivientes del maremoto de 2010 aconsejaron “tener cosas preparadas en un caso de emergencia”, no estar asustados y “organizarse más”, en tanto el Senado de Chile reimpulsó la información sobre ‘Zonas de Inundación

Por Anastasia Gubin  – La Gran Época  –  19 Mar 2014 

El pre anunciado gran terremoto del norte de Chile no fue el sismo que azotó el domingo 16 de marzo en la costa de Iquique y Arica, con un tsunami menor. Expertos de la Universidad de Chile y Universidad Andrés Bello anunciaron a través de la televisión que se espera la llegada de un sismo mil veces superior, es decir sobre los 8,5 grados en la Escala Richter, como en 1868 y 1877.

El terremoto pasado fue de 6,5 grados en la escala Richter y duró alrededor de dos minutos. Por cada grado más, el movimiento se amplifica por 10.

En una entrevista de Chilevisión, Mario Pardo, experto del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile dijo que el megaterremoto que se espera será un movimiento similar al ocurrido en 1877, frente a Mejillones, de casi 9 grados. Al movimiento telúrico le siguió un gran tsunami que cubrió el plano costero.

Este histórico terremoto fue antecedido por otro movimiento de 8,5 grados en 1968, que afectó principalmente a Arica.

Ambos sismos se produjeron por una fractura de la placa tectónica que se extendió por más de 200 kilómetros, dividiéndola en dos trozos, explicó Pardo. Los dos terremotos y tsunami fueron separados por 11 años.

Según Alfonso Campusano, oceanógrafo de la Universidad Andrés Bello, el futuro mega terremoto afectaría desde la primera a la tercera región de Chile, por una nueva fractura. Esto significa que cubriría desde el límite con Perú hasta Vallenar y Huasco. Esta última región fue azotada el 7 de noviembre de 1922 por un terremoto de 7,5. Tres días después, un violento terremoto de 8,5 grados generó un gran tsunami.

Aída Verónika, residente de Talcahuano (sur del país), comentó la entrevista a los sismólogos y descartó comentarios de algunas personas que pidieron no ser alarmistas. “vivimos en un país sísmico, creo que uno debe preocuparse más del asunto y educando a la gente van a estar más preparados para cualquier emergencia es algo de la naturaleza, normal y hay que enfrentar esto…te guste o no te guste. Tengo la experiencia del último mega -terremoto de 8.8 (el 27-2-2010).

“Aquí en la zona de Talcahuano perdí la mitad de mi casa. Pero lo más importante no son las cosas materiales son las personas”, relató Verónika.

Para estar prevenidos, la mujer talcahuina dijo que “hay que tener cosas preparadas en caso de una emergencia: mochila, saco de dormir, botiquín, comida en lata y galletas de soda”. Agregó que es importante “no estar asustado o en pánico y estar tranquilo” para “organizase más con la familia y los vecinos”.

Senado anuncia medidas

El Senado de Chile anunció esta semana un “reimpulso para la información sobre Zonas de Inundación, Cuadrantes y Vías de Evacuación”, en caso de tsunami.

“La información viene explicada en un mapa que contiene información sobre Zonas de Inundación, Cuadrantes y Vías de Evacuación, además se realizarán charlas de educación y prevención ante catástrofes naturales”, dijo el senador Fulvio Rossi.

Rossi hizo un llamado a la calma y a “estar siempre listos”, y agregó: “El sismo de ayer (16 de marzo) nos mostró que la ciudadanía está preparada y por ello los felicito”.

“Estamos aprendiendo a vencer el temor gracias a la información y la prevención, pero siempre debemos estar educando a la ciudadanía”, y anunció que en el marco de la campaña de prevención visitará a las caletas de pescadores.

Réplicas al terremoto del 16 de Marzo en el norte de Chilevisión

El Centro Sismológico Europeo informó de 7 fuertes réplicas del terremoto de Iquique, sobre 5 grados entre el 16 y 17 de marzo y 4 el día 18 de marzo.

El Servicio Sismológico de EEUU (USGS) reveló 26 sismos sobre 4,5 grados cercanos al epicentro en los últimos días, y al menos 12 de ellos, sobre 5 grados luego del terremoto principal.

http://www.lagranepoca.com/31304-sismologos-chile-anuncian-para-iquique-terremoto-tsunami-como-1868-1877

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  1. A temblado mucho hoy en iquique.que Dios tenga misericordia oremos hermananos,por nuestros hermanos en cristo.y por lo que no conocen a Dios.

  2. ACA EN CHILE NO HA DEJADO DE TEMBLAR DURANTE DIA Y NOCHE SE REGISTRAN OLA DE SISMOS TANTO EN EL NORTE CENTRO Y SUR ….LOS SISMOLOGOS SOLO DICEN QUE DEBEMOS PREPARARNOS PARA UN EVENTUAL SUCESO CATASTROFICO

    • HERMANA LOS SISMOS EN SU MAYORIA
      ESO SI,HAN SIDO PERCEPTIBLES
      AL SER HUMANO EN EL EXTREMO NORTE
      DE CHILE,DESDE ACÁ(5TA REGIÓN,EL QUISCO,
      LITORAL CENTRAL NO SE HAN PERCIBIDO
      SISMOS,POR LO MENOS DESDE HACE UNAS 2 SEMANAS
      BENDICIONES!

    • Hermanos,
      Debemos estar atentos y no asustar aun mas a los ya asustados hermanos. Que la paz del Señor los acompañe y confiar en la promesa de nuestro padre en los cielos, no nos desamparará en el momento mas difícil. Alabado sea el nombre de Jesucristo.

      Recordemos que todo está escrito, preparado y dispuesto sus Ángeles para la protección de sus hijos amados.

      Animo y fuerzas.

  3. Hno Hector says:

    Hermanos, les dejo un relato del año 1868 sobre el terremoto y tsunami que hubo en Arica e Iquique, es el relato del Oficial del Buque Wateree que poso a mas de 3.5 km. tierra adentro de la costa de Arica, es muy interesante, Bendiciones:

    CRÓNICA DEL TSUNAMI DE ARICA, 1868.
    “Hacia las cuatro de la tarde me encontraba en la cabina del comandante cuando nos sobresaltamos, pues el barco vibraba como cuando se deja caer el ancla y la cadena gime en los escobenes. Seguros de que no podía tratarse de esto, corrimos hacia el puente. Atrajo nuestra atención una nube de polvo que avanzaba desde el sureste por tierra, al mismo tiempo que crecía la intensidad del ruido. Ante nuestros ojos estupefactos las colinas parecían tambalearse, y el suelo se agitaba igual que las pequeñas olas de un mar picado.”
    “La nube de polvo envolvía ya a Arica. Al mismo tiempo se elevaban a través de su impenetrable velo los gritos de socorro, el estruendo de las casas que se derrumbaban y la mezcla de los mil clamores que se producen durante una calamidad. Mientras tanto, nuestro barco se sacudía como tomado por una mano gigantesca. Después, la nube cruzó sobre nosotros.”

    “A medida que el polvo se disipaba, nos frotábamos los ojos y mirábamos sin poder creer lo que veíamos en el sitio donde segundos antes se encontraba una ciudad feliz y próspera, diligente de actividad y vida, sólo veíamos ruinas entre las que se debatían los heridos menos graves de todos, los infortunados prisioneros de las ruinas de sus propias casas; gritos, aullidos de dolor y llamadas de auxilio rasgaban el aire, bajo un sol sin piedad que brillaba en el cielo sereno.”

    “Temerosos por la llegada de un maremoto, mirábamos hacia el mar abierto; pero el mar estaba tranquilo y se podía creer que los cuatro o cinco minutos que acabábamos de vivir, así como el desolado espectáculo al que volvíamos momentáneamente la espalde, habían sido una pesadilla. Por prudencia, el comandante hizo fondear las anclas suplementarias, cerrar las escotillas, amarrar los cañones, poner alambreras.”

    “En tierra, los sobrevivientes atravesaban mientras tanto la playa y se apiñaban en el pequeño malecón, llamando a las tripulaciones de los barcos para que ayudadran a sacar a sus parientes de las confusas ruinas y transportarlos a la aparente seguridad de los barcos anclados. Esto era más de lo que podíamos soportar, así que de inmediato bajamos la lancha con trece hombres a bordo. Alcanzó la ribera y la tripulación desembarcó de inmediato, dejando solamente un marinero de guardia en la embarcación. Mientras tanto, abordo tratábamos de organizar un equipo armado de palas, hachas y zapapicos, cuando un rumor atrajo nuestra atención; al volver los ojos a tierra vimos com horror que el lugar en el que se encontraba el muelle lleno de seres humanos, había sido tragado en un instante por la repentina subida del mar, mientras que nuestro navío, flotando sobre la superficie, no lo había notado. Veíamos asimismo la lancha con sus tripulantes arrastrados por la irresistible ola hacia el alto acantilado vertical del Morro, en donde desaparecieron entre la espuma formada por la ola al romper sobre las rocas.”

    “En ese mismo momento se produjo una nueva sacudida sísmica, acompañada en la ribera de un terrible rugido que duró algunos minutos. Vimos nuevamente ondular la tierra, moverse de izquierda a derecha, y esta vez el mar se retiró hasta hacernos encallar y descubrir el fondo del océano, mostrando a nuestros ojos lo que jamás se había visto: peces que se debatían entre las rocas y monstruos marinos embarrancados. Las embarcaciones de casco redondo rodaban sobre sus costados, mientras que nuesrtro Wateree se posó sobre el fondo plano. Cuando volvió el mar, no como una ola sino más bien como una enorme marea, hizo rodar a nuestras infortunadas naves compañeras con la quilla arriba del mástil, mientras que el Wateree se levantó ileso sobre las agitadas aguas.”

    “A partir de ese instante, el mar pareció desfiar todas las leyes de la naturaleza. Diversas corrientes se precipitaban en direcciones opuestas y nos arrastraban a una velocidad que jamás hubiéramos alcanzado, aunque marchásemos a todo vapor. La tierra temblaba continuamente, en intervalos regulares, cada vez con menos violencia y durante menos tiempo.”

    “El acorazado peruano América, el más veloz de su tiempo, continuaba a flote, así como el navío norteamericano Fredonia. El América, que había intentado llegar a mar abierto a toda la velocidad de sus máquinas antes de la retirada del mar, se hallaba parcialmente en seco, con el casco desfondado. En ese momento la ola lo arrastraba a gran velocidad hacia la ribera mientras sus chimeneas vomitaban un espeso humo negro y parecía ir en socorro del Fredonia, que, gravemente averiado, era empujado hacia los acantilados del Morro de Arica. Creyendo que esas eran sus intenciones, el comandante Dyer, del Fredonia, corrió a la proa del barco y gritó hacia el acorazado, que se encontraba sólo a unas yardas de distancia:”¡No pueden hacer nada por nosotros, nuestro casco está roto! ¡Sálvense! ¡Adiós!” Un momento después el Fredonia se estrelló contra el acantilado y nadie se salvó, mientras que una corriente contraria tomó milagrosamente al navío peruano y lo arrastró en otra dirección.”

    “Los últimos rayos del sol iluminaban los Andes cuando vimos con horror que las tumbas, sobre la pendiente de la montaña de arena, en la que los hombres de la antigüedad enterraron a sus muertos, se habían abierto, y, colocadas en filas concéntricas, como en un anfiteatro, las momias de los aborígenes muertos aparecían de nuevo a la superficie. Habían sido enterradas sentadas frente al mar. Estaban sorprendentemente conservadas gracias al salitre que impregnaba el suelo; las violentas sacudidas que habían disgregado esa tierra seca y desértica descubrían una espantosa ciudad de muertos, enterrados hacía largo tiempo.”

    “Las palabras son incapaces de describir el aterrador espectáculo de la escena. Impresionados por los momentos que acabábamos de vivir, creímos que había llegado el día del Juicio Final y que la Tierra iba a desaparecer; la amargura de una muerte tan aterradora era mayor de lo que podíamos imaginar.”

    “La noche había caído hacía largo tiempo cuando el vigía gritó sobre el puente para anunciar que una ola gigantesca se aproximaba. Escrutando la oscuridad percibimos primero una débil línea fosforescente que, como un extraño espejismo, parecía subir cada vez más hacia el cielo; su cresta, coronada por la lúgubre luz de un resplandor fosforescente, revelaba siniestras masas de agua negra que se agitaban por debajo de ella. Anunciándose con el estruendo de miles de truenos que rugían al unísono, el maremoto que temíamos desde hacía horas había llegado finalmente.”

    “De todos los horrores, éste parecía ser el peor. Encadenados al fondo, incapaces de escapar, habiendo tomado todas las precauciones humanamente posibles, no podíamos más que ver llegar la monstruosa ola, sin siquiera el sostén moral de poder hacer algo, ni la esperanza de que el navío pudiese pasar a través de la masa de agua que avanzaba para destrozarnos. Lo único que nos quedaba era sujetarnos a los barandales y esperar la catástrofe.”

    “En medio de un estruendo aterrador, nuestro barco fue tragado, enterrado bajo una masa semilíquida, semisólida de arena y agua. Permanecimos sumergidos faltándonos el aire durante una eternidad; después, con un gemido de toda su armazón, nuestro sólido Wateree se abrió un camino hacia la superficie con su jadeante tripulación sujeta aún de sus barandillas. Algunos hombres estaban gravemente heridos; ninguno había muerto, no faltaba nadie. Había sido un milagro en el que, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, me es difícil creer.”

    “Ciertamente nuestra supervivencia se debió a la línes y a la forma del barco, que había permitido que el agua escurriera del puente en forma tan rápida como si se tratara de una balsa.”

    “El navío había sido transportadoa gran velocidad y rápidamente se inmovilizó. Tras esperar unos minutos, bajamos una linterna desde a bordo, y descubrimos que habíamos encallado. No sabíamos en dónde. Algunas olas menos violentas se estrellaban contra nosotros, después todo cesó. Durante algún tiempo permanecimos en nuestros puestos, pero como el barco seguía inmóvil, se dió la orden a la agotada tripulación para que fuera a dormir.”

    El Wateree encallado
    “El sol se levantó sobre una escena de desolación como pocas veces pudo contemplarse. Estábamos en seco, a tres millas del sitio en que habíamos anclado y a dos milla tierra adentro (unos 3,5 kilómetros). La ola nos había transportado a una velocidad increíble por encima de las dunas de arena que bordean el océano, a través de un valle, y más allá de la vía del ferrocarril que va a Bolivia, para abandonarnos al pie de la cadena costera de la cordillera de los Andes. Ahí, sobre el acantilado casi vertical, descubrimos el rastro que la ola del maremoto, a unos 47 pies de altura (unos 15 metros), había dejado. Si la ola nos hubiera arrastrado 60 pies más adelante, nos habría estrellado contra el muro perpendicular de la montaña.”

    “Cerca de nosotros yacían los restos de un velero inglés de tres palos, el Channacelia; una de las cadenas del ancla se arrollaba alrededor del navío tantas veces como su longitud lo había permitido, mostrando así que el barco había rodado varias veces. Un poco más lejos, rumbo al mar, el acorazado América estaba destrozado, recostado sobre uno de sus flancos.”

    “Los terremotos continuaron durante los siguientes días, pero ninguno alcanzó ya la violencia ni la duración del primero; sin embargo, algunos eran lo suficientemente severos para sacudir al Wateree hasta hacerlo vibrar como una vieja tetera, así que nos vimos obligados a abandonar el navío para acampar en la meseta, 200 pies más arriba. Desde allí pudimos contemplar el efecto desastrozo de las sacudidas en la topografía. En algunos sitios encontramos fisuras inmensas, una de las cuales alcanzabamás de 100 pies de ancho (35 metros), con profundidades desconocidas; otras no eran más que simples cuarteamientos y desgarraduras. Aquí y allá descubrimos la prueba da la desesperación de la gente durante su huida: recuerdo, por ejemplo, el cadáver de una mujer montado sobre un caballo muerto, los dos tragados por una grieta cuando trataban de escapar para salvar la vida.”

    “La ciudad misma había desaparecido y en su lugar se extendía una llanura de arena sólida. Exceptuando los barrios adosados a la montaña, no quedaba ninguna casa que señalara el sitio en que estaba levantada Arica. Todas las construcciones hechas con tabiques suaves, llamados “adobes”, habían sido destruidas por el mar. En los barrios situados abajo del nivel alcanzado por el agua, caminábamos sobre un horrible amontonamiento en el que todo se mezclaba, incluyendo los cadáveres, bajo una altura de 20 ó 30 pies.”

    “De los diez o quince mil habitantes que tenía Arica, sólo sobrevivieron unos cuantos centenares de infortunados. Durante las tres largas semanas que esperamos la llegada de los primeros auxilios, compartimos con ellos las provisiones y el agua potable del Wateree. Renuncio a describir nuestra emoción cuando finalmente la vieja fragata Powhatan, de la Marina de los Estados Unidos, apareció en la rada con la cala y el puente sobrecargado de todas las provisiones, de todos los víveres posibles.”

    Este es el relato del oficial L.G. Billings, del navío de bandera norteamericana Wateree, que junto al Fredonia, al acorazado peruano América y a otra docena de embarcaciones se encontraban anclados en la rada de Arica, a la sazón bajo dominio peruano, la tarde del 8 de Agosto de 1868, fecha en que, como había ocurrido en cada siglo de la existencia de esa entonces floreciente ciudad, la fuerza de un terremoto y posterior tsunami destruyó casi todo lo que los hombres habían construido.
    Sólo el siglo XX se ha escapado, hasta la fecha, de una catástrofe de tan graves consecuencias en esa nortina ciudad, chilena desde 1879.

    Extraído de “Los terremotos chilenos”, Patrico Manns. Edit. Quimantú, 1972. Santiago de Chile.

  4. Hno Hector says:

    Y este es un resumen el Terremoto y Tsunami de 1877, aquí el barco Wateree el que 10 años antes había sido arrojado a los cerros ahora es devuelto al mar por este nuevo tsunami:

    CRONICA TERREMOTO Y MAREMOTO DE 1877

    El 9 de Mayo de 1877, a las ocho de la noche, apenas nueve años después del terremoto relatado en las líneas anteriores, Arica fue nuevamente asolado por un gran terremoto y posterior tsunami de características similares. El buque Wateree, que había quedado 800 metros tierra adentro con el tsunami de 1868, fue devuelto a la playa. Hubo cuantiosos daños materiales y cinco personas murieron.

    Iquique tembló durante dos minutos, originándose un feroz incendio en la parte sur de la ciudad y luego el tsunami hizo desaparecer muelles y bodegas matando a treinta trabajadores.

    El principal puerto boliviano de la época, Cobija, que recién comenzaba a reponerse del terremoto de 1868 y de una epidemia de paludismo registrada en 1869, fue prácticamente borrada del mapa.

    El terremoto derrumbó la mitad del pueblo y el tsunami acabó con lo que quedaba en pie, dejando una horrible escena de cadáveres flotando en las aguas que invadieron las calles. Nunca más pudo reponerse ya que fue considerado un pueblo maldito por los sobrevivientes y también por las autoridades bolivianas, quienes prefirieron posteriormente trasladar las actividades portuarias a Antofagasta.

    Antofagasta fue inundada durante varias horas por grandes olas que arrancaron las casas de madera y las llevaron hacia la playa. Hubo grandes daños, pero la población pudo huir a tiempo hacia los cerros, por lo que no se registraron víctimas.

    Hacia el sur hubo grandes marejadas que fueron observadas hasta Puerto Montt y Ancud.
    También hubo repercusiones en Australia, Nueva Zelandia y Japón.

  5. Y así sucedió… fuerza a mis hermanos y a todo Chile!! se viene algo grande… aqui tambien temblo el otro dia en la zona central donde vivo yo, en el campo, y se cortó la luz. Hay que estar preparados en todo sentido.

    Bendiciones!!

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