Sep 24, 2017

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Buscad a Jehová mientras puede ser hallado

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Isaías 55:6-8Reina-Valera 1960 (RVR1960)

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6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

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  1. Mateo 20, 1-16
    Parábola de los obreros de la viña…

    Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

    • Lucas 21:28

      28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

  2. Seguir a Jesús, realmente es dejar todo lo de éste malvado mundo y enfocarse sólo en el, gloria a Dios.

    • PuertoMadero says:

      Amen y ser valientes muy valientes porque el enemigo se alzara contra aquel que lo haga. Dios nos ayude y nos fortalezca.

  3. amados hermanos se acabó el tiempo, la gloria es de nuestro Señor Jesucristo Rey de Reyes y Señor de Señores https://www.youtube.com/watch?v=4kVR2WZcogY&feature=share

  4. Buenas, voy a contarle un sueño que tuve en la madrugada de hoy 26 septiembre.

    Estaba en una habitación con mi madre y le decía, ellos están vivos están vivos, los muertos viven, tienes que creerme, yo los puedo ver. Y en eso veía luces como los famosos orbes, pero con mucha intensidad con una corona brillante alrededor de cada uno, como se ve el sol. Eran miles de luces, millones que ocupaban todo el espacio de la habitación donde estábamos y afuera también. Mi madre me respondía, yo creo, entonces me tranquilice.

    Luego estaba en una calle con mi esposa, y al lado nuestro una familia, hombre y mujer con un niño como de 7,8 años. Veíamos frente nuestro una avenida y como agua que corría por ella, mucha agua. En eso oigo una voz del cielo que dice; apúrense, ya se termina el tiempo. Miro a mi esposa y le digo, es el fin del mundo, miro y veo a la familia que ya estaba corriendo sobre esa avenida donde antes había agua, ahora no había nadie, parecía desolada y muy de noche, con pocas luces. Entonces agarro a mi esposa de la mano y comenzamos a caminar rápido por esa avenida, siguiendo a la familia. Veo un pequeño puente que había que cruzar, y del otro lado gente que nos alentaban a que nos apuremos. Miro hacia atrás y veo un toro negro que nos miraba de lejos; en eso comenzamos a correr hacia el puente, y sentía como detrás nuestro se iba apagando la luz, miro de nuevo y veo una tropilla de vacas y toros que nos seguían, cuando cruzamos el puente, detrás mío una vaca casi me toca la espalda, pero un jinete ataviado con una sotana blanca larga sobre un caballo blanco (me hizo acordar a esas imágenes de caballeros medievales, de las cruzadas) sale del costado del puente y la aparta. La misma voz del cielo oigo y dice: ya están salvados. veo a la familia con el niño, y estaban como que brillaban, muy felices, pero el niño dice, tenemos que volver a nuestra tierra, a nuestro pueblo, a nuestro barrio, hay mucho trabajo que hacer. Y veo a los dos padres que lo toman de la mano y vuelven hacia el puente. En eso pienso, que sabio es ese niño, y me doy cuenta que los padres eran como ayudas, como cuidadores, pero él era verdaderamente quien tomaba las decisiones.

    Ahí me desperté, solo cuento el sueño hermanos, creo que eso debo hacer. Saludos

    • PuertoMadero says:

      GRacias por compartir querido hermano Jorgue ,somos varios teniendo estos avisos, Dios le bendiga y le guarde.Maranatha!!

    • PuertoMadero says:

      Gracias por compartir querido hermano Jorge ,somos varios teniendo estos avisos, Dios le bendiga y le guarde.Maranatha!!

    • Esteban Israel says:

      este sueño es profetico.-,Les doy algo de la interpretacion : el niño es el mesias ( el enviado del Señor Jesucristo ) , el está con sus padres quienes serán usados por Dios para apoyar al niño hasta el día en que sea adulto y ya esté listo para empezar su ministerio aca en la tierra ,ese día está a punto de llegar .-,La avenida con mucha agua y los toros y vacas representan el camino dificil que tendra que vivir el mesias ya que satanas intentará matarlo de cualquier manera .-,desde que el niño tenía entre 7 y 8 años es que satanas ha intentado matarlo y hasta el día de hoy que el niño ya es un adulto aún ahora sigue intentando matarlo por todos los medios posibles ,por este motivo es que hay mucho sufrimiento en la vida del mesias , este sufrimiento es comparado con el sufrimiento que habrá en la gran tribulacion , y Dios permite esto para que el mesias conozca antes que los demás como es que será la gran tribulacion en toda su magnitud .-,Profeticamente el niño ya hubiese podido empezar su ministerio a los 18 años pero a la edad de 18 años aún no tenía la preparacion necesaria , por eso es que tuvo que pasar varios años mas de preparacion .-,El final de ese camino dificil significará el comienzo de su ministerio ,es por eso que el mesias tiene que regresar por el “puente” pero ahora ya será para ser usado por Dios para edificar y perfeccionar a la Verdadera Iglesia del Señor Jesucristo y para ejecutar el juicio contra el mundo de pecado ( juicio del asteroide ) .-,La famosa profecia del “asteroide” tambien se tiene que interpretar ya que el asteroide es en realidad el mesias enviado por el Señor Jesucristo .-,Aca hay un sueño parecido http://elregresa.net/41558/#comment-252022

      • PuertoMadero says:

        Gracias hermano Esteban por su aporte, Dios le bendiga

      • Pregunta: “¿Es Jesús el Mesías?”

        Respuesta: Jesús es llamado el Mesías en Mateo 1:16. De hecho, cada vez que alguien dice, “Jesucristo,” se está refiriendo a Jesús como el Mesías, porque Cristo significa “Mesías” o “Ungido.”
        También en Mateo 16: 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
        16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
        17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

        El Antiguo Testamento predice el Mesías y el Nuevo Testamento revela al Mesías a ser Jesús de Nazaret.

        Hay varias cosas que el pueblo judío, que había anticipado el Mesías esperaba de Él, basado en las profecías del Antiguo Testamento. El Mesías sería un hombre hebreo (Isaías 9:6) nacido en Belén (Miqueas 5:2) de una virgen (Isaías 7:14), un profeta como Moisés (Deuteronomio 18:18), un sacerdote de la orden de Melquisedec (Salmo 110:4), un rey (Isaías 11:1–4), el Hijo de David (Mateo 22:42) que sufrió antes de entrar a Su gloria (Isaías 53). Jesús cumplió cada uno de estos requisitos mesiánicos.

        Jesús cumplió los requisitos del Mesías en que Él era un hebreo de la tribu de Judá (Lucas 3:30), y nació en Belén (Lucas 2:4 – 7) de una virgen (Lucas 1:26 – 27).

        Otra prueba de que Jesús era el Mesías es el hecho de que Él era un profeta como Moisés. Moisés y Jesús eran profetas “a quien haya conocido Jehová cara a cara” como leemos en Deuteronomio 34:10. (Juan 8:38). Pero Jesús es un profeta aun mayor que Moisés, en que mientras Moisés libró a Israel de la esclavitud, Jesús nos libera de la esclavitud del pecado y la muerte. A diferencia de Moisés, Jesús no sólo representa a Dios — Él es Dios (Juan 10:30). Jesús no sólo nos lleva a la Tierra Prometida; nos lleva al cielo por la eternidad (Juan 14:1–3). Por estas y muchas razones más, Jesús es un profeta superior a Moisés.

        El Mesías iba a tener deberes sacerdotales; Jesús no era un levita, y sólo los levitas podían ser sacerdotes. Entonces, ¿cómo podría calificar Jesús? Jesús es un sacerdote en la orden de Melquisedec (Génesis 14; Salmo 110:4; Hebreos 6:20). Melquisedec estuvo ministrando antes del templo judío y su nombre significa «Rey de Justicia». Melquisedec fue llamado también el “Rey de Salem,” que significa “Rey de Paz” (Hebreos 7:2). Melquisedec bendijo a Abraham (el mayor bendice al menor, Hebreos 7:7), y Abraham dio a Melquisedec un diezmo. Por lo tanto, como un sacerdote en la orden de Melquisedec, Jesús es mayor que Abraham (ver Juan 8:58) y el sacerdocio levítico. Él es un sacerdote celestial que ofreció un sacrificio que quita el pecado permanentemente, no sólo cubriéndolo temporalmente.

        Jesús también debe ser un rey para ser el Mesías. Jesús era de Judá, la tribu real. Cuando Jesús nació, los magos del Oriente llegaron buscando al Rey de los judíos (Mateo 2:1–2). Jesús enseñó que un día Él se sentaría en un trono glorioso (Mateo 19:28; 25:31). Mucha gente de Israel reconoció a Jesús como su Rey anticipado y esperó que Él estableciera Su reino inmediatamente (Lucas 19:11), aunque el Reino de Jesús en la actualidad no es de este mundo (Juan 18:36). Al final de la vida de Jesús, durante Su juicio ante Pilato, Jesús no se defendió excepto para responder afirmativamente cuando Pilato preguntó si Él era el Rey de los Judíos (Marcos 15:2).

        Otra forma que Jesús cumple con la descripción del Mesías del Antiguo Testamento es que Él era el Siervo Sufrido de Isaías 53. En la Cruz Jesús fue “despreciado” y “desechado entre los hombres” (Isaías 53:3). Fue “traspasado” (versículo 5) y “angustiado… y afligido” (versículo 7). Él murió con los ladrones y fue enterrado en la tumba de un hombre rico (versículo 9; Marcos 15:27; Mateo 27:57–60). Después de Su sufrimiento y muerte, Jesús el Mesías fue resucitado (Isaías 53:11; 1 Corintios 15:4) y glorificado (Isaías 53:12). Isaías 53 es una de las profecías más claras identificando a Jesús como el Mesías; es el mismo texto que el eunuco etíope leyó cuando Felipe lo conoció y le explicó acerca de Jesús (Hechos 8:26–35).

        Hay otras formas en que Jesús demostró ser el Mesías. Todas las fiestas del Señor en el Antiguo Testamento se relacionan a y son cumplidas por Jesús. Cuando Jesús vino la primera vez, Él fue nuestro Cordero de Pascua (Juan 1:29), nuestro Pan Sin Levadura (Juan 6:35) y nuestras Primicias (1 Corintios 15:20). El derramamiento del Espíritu de Cristo ocurrió en el Día de Pentecostés (Hechos 2:1 – 4). Cuando regrese Jesús el Mesías, escucharemos la voz del Arcángel y la trompeta de Dios. No es casualidad que el primer día del festival de otoño es Yom Teruah, la Fiesta de Trompetas. Después de que regrese Jesús, Él juzgará la tierra. Se trata del cumplimiento del próximo festival de otoño, Yom Kipur, el Día de Expiación. Luego Jesús establecerá su Reino Milenial y reinará desde el trono de David durante 1.000 años; esto completará la última fiesta del otoño, Sukot o la Fiesta de Tabernáculos, cuando Dios morará con nosotros.

        Para aquellos de nosotros que creen en Jesús como Señor y Salvador, la evidencia que Él es el Mesías judío es más que convincente. ¿Cómo es que, en general, los judíos no aceptan a Jesús como su Mesías? Tanto Isaías y Jesús profetizaron una ceguera espiritual a Israel como un juicio por su falta de fe (Isaías 6:9-10; Mateo 13:13–15). Además, la mayor parte de los judíos del tiempo de Jesús buscó un Salvador político y cultural, no un Salvador del pecado. Quería que Jesús quitara el yugo de Roma y estableciera a Sion como la capital del mundo (Hechos 1:6). No pudo ver cómo el manso y humilde Jesús podría posiblemente hacer eso.

        La historia de José ofrece un interesante paralelo a los judíos que no reconocieron a su Mesías. José fue vendido como esclavo por sus hermanos, y después de muchos altibajos fue nombrado primer ministro de todo Egipto. Cuando una hambruna golpeó a Egipto e Israel, los hermanos de José viajaron a Egipto para conseguir comida, y se reunieron con José, pero no lo reconocieron. Su propio hermano, de pie justo en frente de ellos, pero no lo reconocieron por una razón muy sencilla: él no pareció como ellos lo esperaban parecer. José estuvo vestido como un egipcio; habló como un egipcio; vivió como un egipcio. El pensamiento de que él podría ser su hermano perdido nunca cruzó su mente. José era un pastor hebreo, después de todo, y no de la realeza egipcia. De manera similar, la mayoría de los judíos no reconoció a Jesús como su Mesías. Ellos buscaron un rey terrenal, no el gobernante de un reino espiritual. (Muchos rabinos interpretan el Siervo Sufrido de Isaías 53 como el pueblo judío que ha sufrido a manos del mundo). Su ceguera era tan grande que ninguna cantidad de milagros podía hacer la diferencia (Mateo 11:20).

        No obstante, hubo muchos en los días de Jesús que reconocieron la verdad acerca de Jesús. Los pastores de Belén entendieron (Lucas 2:16–17). Simeón en el templo entendió (versículo 34). Ana entendió y “hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (versículo 38). Pedro y los otros discípulos entendieron (Mateo 16:16). Muchos más siguen entendiendo que Jesús es el Mesías, El es Aquel que cumple la ley y los profetas (Mateo 5:17).

        Gracias por sus palabras y su tiempo hermano, no interpreto mis sueños, pues es algo que no lo se hacer con certeza, aunque el mensaje como dice la hermana es claro, muchos estamos recibiendo éstos avisos: queda poco tiempo y mejor buscar a Dios mientras pueda ser hallado; como dice le titulo de esta publicación. Saludos y Bendiciones hermanos.

  5. Pregunta: “¿Es Jesús el Mesías?”

    Respuesta: Jesús es llamado el Mesías en Mateo 1:16. De hecho, cada vez que alguien dice, “Jesucristo,” se está refiriendo a Jesús como el Mesías, porque Cristo significa “Mesías” o “Ungido.”
    También en Mateo 16: 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
    16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
    17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

    El Antiguo Testamento predice el Mesías y el Nuevo Testamento revela al Mesías a ser Jesús de Nazaret.

    Hay varias cosas que el pueblo judío, que había anticipado el Mesías esperaba de Él, basado en las profecías del Antiguo Testamento. El Mesías sería un hombre hebreo (Isaías 9:6) nacido en Belén (Miqueas 5:2) de una virgen (Isaías 7:14), un profeta como Moisés (Deuteronomio 18:18), un sacerdote de la orden de Melquisedec (Salmo 110:4), un rey (Isaías 11:1–4), el Hijo de David (Mateo 22:42) que sufrió antes de entrar a Su gloria (Isaías 53). Jesús cumplió cada uno de estos requisitos mesiánicos.

    Jesús cumplió los requisitos del Mesías en que Él era un hebreo de la tribu de Judá (Lucas 3:30), y nació en Belén (Lucas 2:4 – 7) de una virgen (Lucas 1:26 – 27).

    Otra prueba de que Jesús era el Mesías es el hecho de que Él era un profeta como Moisés. Moisés y Jesús eran profetas “a quien haya conocido Jehová cara a cara” como leemos en Deuteronomio 34:10. (Juan 8:38). Pero Jesús es un profeta aun mayor que Moisés, en que mientras Moisés libró a Israel de la esclavitud, Jesús nos libera de la esclavitud del pecado y la muerte. A diferencia de Moisés, Jesús no sólo representa a Dios — Él es Dios (Juan 10:30). Jesús no sólo nos lleva a la Tierra Prometida; nos lleva al cielo por la eternidad (Juan 14:1–3). Por estas y muchas razones más, Jesús es un profeta superior a Moisés.

    El Mesías iba a tener deberes sacerdotales; Jesús no era un levita, y sólo los levitas podían ser sacerdotes. Entonces, ¿cómo podría calificar Jesús? Jesús es un sacerdote en la orden de Melquisedec (Génesis 14; Salmo 110:4; Hebreos 6:20). Melquisedec estuvo ministrando antes del templo judío y su nombre significa «Rey de Justicia». Melquisedec fue llamado también el “Rey de Salem,” que significa “Rey de Paz” (Hebreos 7:2). Melquisedec bendijo a Abraham (el mayor bendice al menor, Hebreos 7:7), y Abraham dio a Melquisedec un diezmo. Por lo tanto, como un sacerdote en la orden de Melquisedec, Jesús es mayor que Abraham (ver Juan 8:58) y el sacerdocio levítico. Él es un sacerdote celestial que ofreció un sacrificio que quita el pecado permanentemente, no sólo cubriéndolo temporalmente.

    Jesús también debe ser un rey para ser el Mesías. Jesús era de Judá, la tribu real. Cuando Jesús nació, los magos del Oriente llegaron buscando al Rey de los judíos (Mateo 2:1–2). Jesús enseñó que un día Él se sentaría en un trono glorioso (Mateo 19:28; 25:31). Mucha gente de Israel reconoció a Jesús como su Rey anticipado y esperó que Él estableciera Su reino inmediatamente (Lucas 19:11), aunque el Reino de Jesús en la actualidad no es de este mundo (Juan 18:36). Al final de la vida de Jesús, durante Su juicio ante Pilato, Jesús no se defendió excepto para responder afirmativamente cuando Pilato preguntó si Él era el Rey de los Judíos (Marcos 15:2).

    Otra forma que Jesús cumple con la descripción del Mesías del Antiguo Testamento es que Él era el Siervo Sufrido de Isaías 53. En la Cruz Jesús fue “despreciado” y “desechado entre los hombres” (Isaías 53:3). Fue “traspasado” (versículo 5) y “angustiado… y afligido” (versículo 7). Él murió con los ladrones y fue enterrado en la tumba de un hombre rico (versículo 9; Marcos 15:27; Mateo 27:57–60). Después de Su sufrimiento y muerte, Jesús el Mesías fue resucitado (Isaías 53:11; 1 Corintios 15:4) y glorificado (Isaías 53:12). Isaías 53 es una de las profecías más claras identificando a Jesús como el Mesías; es el mismo texto que el eunuco etíope leyó cuando Felipe lo conoció y le explicó acerca de Jesús (Hechos 8:26–35).

    Hay otras formas en que Jesús demostró ser el Mesías. Todas las fiestas del Señor en el Antiguo Testamento se relacionan a y son cumplidas por Jesús. Cuando Jesús vino la primera vez, Él fue nuestro Cordero de Pascua (Juan 1:29), nuestro Pan Sin Levadura (Juan 6:35) y nuestras Primicias (1 Corintios 15:20). El derramamiento del Espíritu de Cristo ocurrió en el Día de Pentecostés (Hechos 2:1 – 4). Cuando regrese Jesús el Mesías, escucharemos la voz del Arcángel y la trompeta de Dios. No es casualidad que el primer día del festival de otoño es Yom Teruah, la Fiesta de Trompetas. Después de que regrese Jesús, Él juzgará la tierra. Se trata del cumplimiento del próximo festival de otoño, Yom Kipur, el Día de Expiación. Luego Jesús establecerá su Reino Milenial y reinará desde el trono de David durante 1.000 años; esto completará la última fiesta del otoño, Sukot o la Fiesta de Tabernáculos, cuando Dios morará con nosotros.

    Para aquellos de nosotros que creen en Jesús como Señor y Salvador, la evidencia que Él es el Mesías judío es más que convincente. ¿Cómo es que, en general, los judíos no aceptan a Jesús como su Mesías? Tanto Isaías y Jesús profetizaron una ceguera espiritual a Israel como un juicio por su falta de fe (Isaías 6:9-10; Mateo 13:13–15). Además, la mayor parte de los judíos del tiempo de Jesús buscó un Salvador político y cultural, no un Salvador del pecado. Quería que Jesús quitara el yugo de Roma y estableciera a Sion como la capital del mundo (Hechos 1:6). No pudo ver cómo el manso y humilde Jesús podría posiblemente hacer eso.

    La historia de José ofrece un interesante paralelo a los judíos que no reconocieron a su Mesías. José fue vendido como esclavo por sus hermanos, y después de muchos altibajos fue nombrado primer ministro de todo Egipto. Cuando una hambruna golpeó a Egipto e Israel, los hermanos de José viajaron a Egipto para conseguir comida, y se reunieron con José, pero no lo reconocieron. Su propio hermano, de pie justo en frente de ellos, pero no lo reconocieron por una razón muy sencilla: él no pareció como ellos lo esperaban parecer. José estuvo vestido como un egipcio; habló como un egipcio; vivió como un egipcio. El pensamiento de que él podría ser su hermano perdido nunca cruzó su mente. José era un pastor hebreo, después de todo, y no de la realeza egipcia. De manera similar, la mayoría de los judíos no reconoció a Jesús como su Mesías. Ellos buscaron un rey terrenal, no el gobernante de un reino espiritual. (Muchos rabinos interpretan el Siervo Sufrido de Isaías 53 como el pueblo judío que ha sufrido a manos del mundo). Su ceguera era tan grande que ninguna cantidad de milagros podía hacer la diferencia (Mateo 11:20).

    No obstante, hubo muchos en los días de Jesús que reconocieron la verdad acerca de Jesús. Los pastores de Belén entendieron (Lucas 2:16–17). Simeón en el templo entendió (versículo 34). Ana entendió y “hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (versículo 38). Pedro y los otros discípulos entendieron (Mateo 16:16). Muchos más siguen entendiendo que Jesús es el Mesías, El es Aquel que cumple la ley y los profetas (Mateo 5:17).

    Gracias por sus palabras y su tiempo hermano, no interpreto mis sueños, pues es algo que no lo se hacer con certeza, aunque el mensaje como dice la hermana es claro, muchos estamos recibiendo éstos avisos: queda poco tiempo y mejor buscar a Dios mientras pueda ser hallado; como dice le titulo de esta publicación. Saludos y Bendiciones hermanos.

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